BROTES DE LUNA LLENA: 50 Poemas y 5 Relatos (Spanish Edition)

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Pertenece b la Madre Rusia. Ademas, hace mu- cho frio en Siberia. Vanya no tuvo tiempo de con- testar. Un campanillazo lo llam6 a la oficina del comisario que tenia a su cargo el museo. Vladimiro Petrov termin6 de co- mer su pan con salchicha, vigilado por la efigie inc6modamente bend- vola del Padre de Todas las Rusias. Petrov nuso dos manos pecosas en los hombros de Vanya. Sin embargo se- ran noches frias y solitarias para ella Petrov que gustaba de las obser- vaciones tan pimentosas como su alimento, le pestafie6 a su custodio desde tan cerca que Vanya dese6 que no lo hiciera.

No obstante, forz6 una sonrisa vacua que podria tomarse como una insinuaci6n de perfecci6n con- yugal. El lunes tomards el tren de las diez y treinta y cin- co para Moscu. Eso nos da tiem- po para empaquetar la sortija que entregaras al camaradar secretario del Comitd de la Exposici6n el jue- ves. Ven a verme el lunes una hora antes de salir eLtren. Y dile a An- nushka que tu retrato saldra en "El Obrero de Poltava". Yo ir6 a verla el jueves por la noche para ensefifrselo. Vanya procur6 mostrarse arro- bado. Luego se dirigi6 a la urna de cristal.

No habla mAs que dos visitantes en la galeria. A decir verdad, ha- bian estado sentados frente al 61eo de las "Pesquerias del Dnleper" desde el mediodia. Cogidos de la mano y enamorados del arte como uno de otro. Vanya apag6 la lImpara de pe- tr61eo para que la amorosa pareja no viera y busc6 a tientas sus Ha- Continua n la Pig.

La abn Vanya casi se sintio poseido de pdnico al bajarse a recoger las leaves. Me sentia des- bordante de gozo, de vigor, plena de la alegria de vivir. Vivia entonces en un cuadro que podrd parecer ex- trafio a mis compatriotas america- nos, pero que yo encontraba de lo mfs natural. Habitabamos entonces cerca de un pueblecito rodeado de un muro de barro, en el norte de China. Mis ventanas daban sobre kil6metros y kil6metros de campos Ilanos que el verano cubria de un tapiz verde de trigo y de sorgo y el invierno de un manto gris de pol- vo.

La primavera era la mas bella estaci6n, pues sobre el verde tierno del trigo o del sorgo danzaba el muard de los espejismos. No habia lago ni montafia en los alrededores, pero los espejismos nos los daban. Permanecian en suspense como sue- fios locos sobre el horizonte. Difi- cilmente se persuadia uno de que Sno representaban la realidad.

Como muchas otras j6venes, yo Queria escribir cuando conociera suficientemente la vida. Siempre le habia pedido a la vida una gran abundancia y, cuando consult mis recuerdos, pienso que siempre he corrido al en- cuentro de sus does. Siempre he deseado tener hijos. Asi, pues, cuan- do un bello dia de primavera, me apercibi de que mi esperanza iba a realizarse, senti una inmensa ale- gria. En este moment, mal podia Simaginarme que este primer hijo iba a ser el ultimo. Todo me habia salido bien en la vida.

Habia nacido S bajo una buena estrella. Encontra- ba-mi felicidad de lo mAs natural y veia ya mi hogar Ileno de nifios. Fud una dulce mafiana de marzo. Una amiga china me habia traido ramas floridas de ciruelo y fud la primer cosa que vi al abrir los ojos.

Buenas Noches mi Amor y Hasta Mañana - Poema de amor corto y bonito

Luego me mostraron mi bebd, que la joven enfermera china habia en- vuelto en una frazada rosada. La encontr6 de una belleza excepcional. Tenia rasgos bien disefiados, ojos de mirada tranquil y reflexiva. Inter- cambiamos una mirada de com- prensi6n y yo rei. Recuerdo haber dicho a la enfer- mera: Tenia menos de una hora. Y qu6 linda es!

Este bebe tendra un papel important en la vida. ICon cuAnta frecuencia he recor- dado estas palabras! Al comienzo me sentia orgullosa de ver a la pe- quefia tan inteligente y en tan bue- na salud. No tenia mAs que dos me- ses cuando uno de mis amigos la vid por primer vez. La pequefa no habia visto jamAs a un hombre con bigote negro; le mir6 un moment, luego los extremes de su boca se bajaron, pero por alguna suerte de orgullo contuvo las lgrimas.

Comenz6 entonces el largo calva- rio que los padres que levan es- ta misma cruz conocen bien". Un mes despu4s partimos de via- je y recuerdo haberla subido en su canasta al puente del barco para que aprovechara el fresco de la ma- fiana. Los pasajeros se detenian fre- cuentemente para mirarla y yo me Ilenaba de orgullo cuando observa- ba su belleza exceptional y la in- teligencia de sus profundos ojos azules. En mi familiar no habia nada que pu- diera infundirme el temor de tener un hijo normal.

Podia, incluso, sentirme orgullosa de mis antepa- sados. Del lado de mi padre, se ha- bian distinguido en literature y en idiomas y la rama materna era tambi6n muy cultivada. En la fa- milia de mi marido la salud era perfect; y tambi6n la inteligencia. Yo no tenia el menor temor ni la menor raz6n de temer.

No habia visto jams sino un nifo normal, el hijo de un misionero, y no me habia inspirado piedad ni amor. En China el caso debe presentarse rara vez y, si existen, tales nifios- son probablemente retenidos en ca- sa-y cuidados tiernamente. Es posi- ble, igualmente, que mueran j6ve- nes. En todo caso, ninguna madre joven hubiera podido estar menos preparada para esta prueba.

Mi hijita seguia creciendo vigo- rosamente. Habiamos abandonado la China del Norte y viviamos en Nankin, sin duda la ciudad de Chi- na, despues de Pekin, mas rica en recuerdos hist6ricos y humans. En el interior de la ciudad vivia- mos como en el campo. Nuestra ca- sa daba sobre un cesped, jardines, - un bosquecillo de bambis y grandes Arboles.

Cuando edificaron los mu- ros de la ciudad, hace siglos, los constructores previeron la posibili- dad de un asedio y dejaron campos en el interior. Nuestro "compound"- estaba rodeado de fincas y lagos con peces. Era un lugar sano y agradable para criar un nifio. La pequefia seguia siendo linda, como lo seria todavia hoy si la luz del es- piritu iluminara sus rasgos. Yo creo haber sido la ultima persona que se di6 cuenta de la anomalia.

Era mi primer hijo y no tenia nin- gfn punto de comparaci6n precise. Cuarfdo tenia tres afios, comenc6 a asombiarme de que no hablara to- davia. Oye ha- blar en derredor, acumula incons- cientemente los medios de expresar sus pensamientos cada vez mis nu- rnerosos. En mi agradable ambien- te, en el interns despertado por.

Todo le ha sido propicio a la talentosa hija de misioneros que fleg6 a conquistar el premio Nobel. Pero a Jo largo de esa carrera de triunfos ha venido arras- trando una cruz que ninguno de sus muchos lectures podia siquiera sospe- char. Es la historic de ese calvario Io que cuenta en su ultimo libro. He aqui uno de los capitulos mas en- ternecedores. Sin em- bargo recuerdo que sentia subir en mi una sorda inquietud. Mi hijita lucia tan bien, con sus mejillas ro- sadas, sus cabellos rubios y fuertes, sus ojos azules tan puros Recuerdo las ansiosas preguntas que hacia a mis amigas sobre sus propios hijos.

Las respuestas eran tranquilizadoras; quizas demasiado. Me decian que los nifios empezaban a hablar a edades muy variables, que un hijo Onico aprendia mas lentamente que los otros. Me pro- digaban todas las palabras vacias y consoladoras de la amistad bien intencionada. Mis tar- de, cuando conocia la tragica ver- dad, pregunt6 a mis amigas si se habian dado cuenta. Recibi una res- puesta afirmativa; las de mis edad estaban seguras de no haberse equi- vocado, pero se abstenian de decir- melo por no causarme pena. Jamas he comprendido sus es- crupulos. La verdad me es mis pre- ciosa que todos los falsos consuelos; la encuentro de tal modo mas pre- ciada que la huida o la evasion, que para mi el mejor amigo es el que tiene el coraje de no ocultarme na- La gran escritora Pearl Buck, autora de "La Buena Tierra", en la fecha en que fui a Estocolmo a reclbir el Premlo Nobel de Iateratura.

Una herida brutal pero util tie- ne su valor. Mi bebe tenia cerca de cuatro afios cuando descubri final- mente que su espiritu habia dejado de desarrollarse. Todos tenemos tristes despertares. A veces son bruscos, a veces como para mi progresivos. Hasta el filtimo mo- mento me negu6 a career en la evi- dencia.

Mis primeras inquietudes datan de un verano que pas6 al borde del mar de China. El estado del tiempo era dulce, agradable, las olas venian a morir suavemente a la playa, las montafias descollaban sobre el horizonte. Yo pasaba mis mafianas en la playa con mi hijita; por las tardes tomabamos a veces esos pe- quefios asnos gris que alquilan en la playa y nos ibamos a pasear por el valle. La nifia comenzaba a hablar; muy poco, pero suficiente para cal- mar momentAneamente mi inquie- tud.

Hay que recorder que yo no poseia ninguna experiencia en el dominio de los nifios defectuosos. Ahora los reconozco al primer gol- pe de vista, entire un gentio. Miro primero al nifio, luego veo a la ma- -dre tratando de sonreir, de hablar- le alegremente, hacidndole de su sonrisa una cortina para ocultarlo de los demas.

Antes yo no veia si- quiera a mi hija tal como era. Com- prendia todos sus gestos y sus frag- mentos de palabras. Yo trat6 entonces de forzar a mi hija a pedir lo que queria.


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No pa- recia comprender. La ansiedad debe de haberme con- movido mas de lo que yo percibia, pues recuerdo el dia que asisti a una conferencia dada por una psi- quiftra americana. Habl6 del nifo de edad escolar y escuchAndola des- cubri las anomalias de mi hija. La doctor indic6 los signos de peli- gro que yo no habia sabido obser- var. Los retrasos en el andar, el hablar, la inestabilidad y la impo- sibilidad de permanecer quiet en un lugar Lo que yo habia tomado como la vitalidad de un cuerpo magnifico no era si- no la incapacidad del espiritu para controlar los movimientos del cuer- po.

Despues de la conferencia, pedi a la doctor que fuera a examiner a ml hijita. Prometi6 venir el dia siguiente. Yo no habl6 con nadie de mi temor creciente y pas una noche en vela, asi6ndome a todas las buenas sefiales, a todo lo que la nifia sabia hacer: EN las noticias y los comentarios referentes a que los estudiantes universitarios de otras 6pocas so- lamente se dedicaban al studio y permanecian ajenos a la political, hay much de fantasia y de igno- rancia y tambien una buena dosis de mala intencidn de los politicas- tros deseosos de que no les.

Asi piensan, ademis, todos los ele- mentos reaccionarios cuyo maximo anhelo consist en el cierre de la Universidad de La Habana por tra- tarse de in centro de ensefianza liberal y progresista. El general Concha, tires veces go- berador de Cuba, pas6 el mal rato de que le enfrentasen en la Universidad de La Hahana, en , tin iViva Narciso L6pez! Con Ia excepci6n de los meritisi- mos esfuerzos dei Prof.

Le Roy para fijr algunas de las mis importantes contribuciones de la Universidad de La Habana en la historic de la cultural cubana, no se hace much entire nosotros acerca de la historic universitaria, y la me- moria que al efecto pub. Dihigo constitute hoy en dia una rareza bibliogrfica que el pro- pio Dr.

Le Roy debiera completar par que la Umnversidad de La Ha- bana la imprimlese y la dlstribuye- se per Cuba y por el mundo entero. En estos dias, mientras llevaba a cabo una investigaci6n en el rico archive de la Universidad de La Habana, cuya documentaci6n se re- monta a doscientos afios, me encon- tre con expedientes de consejos de discipline inooados en el siglo pa- sado contra estudiantes de la dpo- ca que despuds fueron sesudos le- trados, medicos famosos, ingenie- ros notables y profesores muy dis- tinguidos, todos ellos con legitima aura de respetabilidad en la era re- publicana; pero conocidos come re- voltosos agitadores en las aulas universitarias.

La investigaei6n que me llev6 a consultar la papeleria universitaria toaia algo que ver, en cierto mode, con las protests, el descontento y las agitaciones estudiantiles cuba- nas en los afios tormentosos de la colonial. El estudiantado universita- rio habanero tuvo en su seno a Car- los Manuel de Cmspedes, Ignacio Agramonte, Tomas Estrada Palma, Pedro Figueredo, Rafael Morales y a tantos y tantos patriots que ilus- traron sus nombres con el herois- mo y la abnegaci6n con que lucha- ron per Cuba libre y, per supuesto, no era possible desdoblar las vidas de aquellos cubanos en dos tipos en todo y per todo diferenciados: Los hombres dignos, civicos, resueltos y animados por altos ideals de justicia y de liber- tad, siempre fueron asi y a poco que se estudie su desenvolvimiento en el hogar, en la escuela, en los negocios y en el club, se compro- baran esas caracteristicas, mus o menos desarrolladas.

Por fortune para Cuba, el "dictum" de Marti sobre " Es asi a pesar de todo, hasta por en- cima de los errors de los hombres maduros y de los j6venes que pa- san por ella. Result muy c6modo, sin embar- go, para aqudllos que pretenden la digestion tranquila de lo bien habi- do y de lo mal habido, el quejarse de las cosas que ahora ocurren y decir que en "sus tiempos", o sea, en "aquellos tiempos" acerca de los cuales no hay otra informaci6n que el poco conocido archive universi- tario, una nota periodistica ya ol- vidada, y un caso correccional del oue no queda memorial, los estu- diantes eran distintos y estaban consagrados a los libros, sin pen- sar en nada mAs Recientemente, cuando ordenaba para su publicaci6n el tercero y fl- timo volume de mi "Narciso L6- pez y su Epoca", me he topado con algunos interesantes dates de las protests y la agitacion revolucio- narias entire los.

La primer infor- macion recuerda bastante el caso de la encendida protest de Julio Antonio Mella, en , en -plena Aula Magna, cuando el entonces se- cretario de Instrucci6n Pdblica y Bellas Artes del gobierno de Zayas acudio a presidir la apertura del curso universitario. Fud un inciden- te que hizo rugir de rabia y de des- pecho al Capitan General de Cuba, que lo era Jose Gutidrrez de la Con- cha, despuds Marques de La Haba- na, personaje siniestro, cruel y pdr- fido a quien en su tercer period de gobierno los mambises le obliga- ron a tragarse sus palabras sobre que los cubanos eran unos perros falderos, incapaces de convertirse en leones; porque leones fueron los invasores de Mlximo Gomez, Ree- ves, Cecilio Gonzalez, Antonio Ma- ceo, etc, que en , frescos los laurels de El Naranjo, Las Guasi- mas, Palo Seco, La Sacra, Mojaca- sabe, etc, llegaron combatiendo hasta las cercanias de Gilines y le obligaron a presenter su dimision,e fracasado en la promesa que habia hecho de aplastar la Revoluci6n cu- bana.

Corria el mes de junior de y las noticias de la inminente inva- si6n de Narciso Lopez estaban en todos los labios. Los rumors res- pecto a los alzamientos en Santia- go de Cuba, en Camagiiey, en Tri- nidad, en Pinar del Rio y en la pro- pia ciudad de La Habana, que es- taban al producirse, eran corrien- tes. Todo el aparato represivo del coloniaje funclonaba dia y noche contra los sospechosos de ideas re- volucionarias y los buques de gue- rra y las tropas espaiolas estaban en situaci6n de alert para lanzarse a la lucha.

La Universidad de La Habana celebraba los actos de graduaci6n al terminarse el curso de y las representaciones oficiales. El general Gutidrrez de la Concha presidia el acto, conjuntamente con el Dr. Manuel G6mez Marafin, rector de la Universidad, y las otras dignidades acaddmicas. Las cere- monias iniciales se habian celebra- do sin incident alguno bajo la se- vera mirada del d6spota, cubierto de entorchados y condecoraciones, con su uniform de gala. Todo es- taba dipuesto en el scenario para que los graduados Ilevasen a cabo sus ejercicios a la usanza de la dpo- ca, con discusi6n de tesis filos6fi- cas o cientificas para las cuales se utilizaria una enorme pizarra.

Al levantarse el tel6n, sin embargo, sin que hubiese modo de evitar el es- cindalo, se produjo este cuando to- da la concurrencia, incluyendo al Capitan General de Cuba, represen- tante del despotismo colonial, pu- dieron leer en la pizarra un letre- ro, escrito con grades caracteres, que decia: Casi ense- guida se supo, por confesi6n del es- tudiante que se declare responsa- ble de lo ocurrido quien habia es- crito aquel reto a la dominaci6n es- panola que cuidadosamente evitaba toda declaraci6n anexionista y pro- clamaba su identificaci6n con Nar- ciso Lopez y su enemiga del colo- niaje.

Cirilo Ponce de Le6n y de la Guardia, estudiante del tercer aMo de la Facultad de Filosofia y Letras, era el author del letrero y se present para confesarlo asi y para aiadir que simpatizaba con Narci- so Lopez y que estaba en contra del regimen colonial. Ahora bien, el joven Ponce de Leon pertenecia a una antigua e- influyente f am ilia cubana, muy bien relacionada en la sociedad criolla de la epoca. Era el primo- genito del licenciado Cirilo Ponce de Le6n y Espinosa, abogado que habia sido de los Reales Consejos y antiguo Auditor de Marina, falle- cido en , cuando l1 apenas si tenia cinco afios de edad.

Vivia al abrigo de su seiora madre, doia Mercedes de la Guardia y Alfonso, con sus hermanos menores, Rodri- go, Jose Nestor el insigne patricio Ndstor Ponce de Le6n, amigo de Aguilera, de Cdspedes, de Marti, etcetera, y abuelo de "Cuqui" Pon- ce de Le6n y Pdrez del Castillo, cu- yo nombre esti hoy asociado con los mis notables 6xitos de la tele- vision entire nosotros , y Patricio Ponce de Le6n y de la Guardia. La noticia de este incident apa- reci6 en el peri6dico "Delta", de Nueva Orleans, edici6n de junior 30 de , enviada desde La Habana por el bien informado corresponsal de esa publicacion, que esta llena de datos -acerca de la historic revo- lucionaria de Cuba.

En la informa- ci6n se afiadia que el joven Ponce de Le6n contaba solamente dieci- sdis afios de edad. Quise comprobar lo relative al caso personal del estudiante Ponce de Le6n, y allL me fui al archive de la Universidad de La Habana. La colaboraci6n de sus amables empleados me permiti6 consultar el expediente de Cirilo Ponce de Le6n Continua en Ia Pig. La ensenanza es tan sen- cilia que cualquiera puede aprender. No se ne- cesitan conocimientos de gramatica 6nico re- quisito es saber leer y escribir. Cas ggtz 94 Veic Bld.

Lo A glel, aif. S10 6 o 2 1,Cloba N. Habian enviado legados a fin de asegurarse su presencia el dia sefialado para calmar las tormentas civiles en Galia es de- -eir, Germania. El rey Enrique IV por su parte, comprendia que su seguridad dependia de que obtuvie- ra la absoluci6n de su anatema an- tes de terminar el afio. Ademfs, por razones propias, no consideraba muy seguro ventilar su caso ante el Papa en presencia de acusado- res tan hostiles.

En tales circuns- tancias, pues, lleg6 a la conclusion La historic de la dramatic humillaci6n del emperador alemin Enrique IV per el papa Gre- gorio VII en Canosa, relatada por un contem- poraneo, sencillo pero claro y perspicaz cro- nista cuya narraci6n ha Ilegado justamente encomiada, hasta nosotros. Sublevado 6ste contra la pretensi6n pontifical de supremacia, tanto en lo spiritual como en lo temporal, intent, en connivencia con algunos magnates eclesiasticos y laicos, deponer al sucesor de San Pedro, a quien acusara de simonia y otros crimenes.

El papa Grego- rio no tard6 en responder al reto de Enrique, pronuncian- do solemnemente su excomuni6n y relevando a sus sdbditos del juramento de fidelidad. Fu6 entonces abandonado Enri- que de casi todos, y perseguido por no pocos de sus grandes vasallos, y para no perder el trono corri6 a pedir perd6n al papa, cuando se disponia 6ste a partir hacia Alemania con el fin de resolver, en el terreno, la situaci6n del rebelde mo- narca. En el castillo de Canosa, en Toscana, recibi6 el pa- pa al emperador tras humillante penitencia que nos descri- be a continuaci6n un reporterr" de la 6poca, el monje con- temporaneo de aquellos sucesos, Lamberto de Hersfeld, ad- mirable, si sencillo cronista, como veremos.

Alia trataria de conseguir la absoluci6n del anatema en cualquier forma que pudiera. Una vez obtenida ssta, sus demas dificultades deblan disi- parse facilmente. Entonces ningdn escripulo religioso estorbaria su ce- lebraci6n de una reunion con los principles y podria obtener el conse- jo y la lealtad de sus amigos con- tra sus enemigos. Habiendo salido, pues, de Spira pocos dias antes de Navidad, comenz6 el viaje con su mujer y su joven hijo. No le acom- pafiaba ningin alemAn de alcurnia en este viaje fuera de su reino, si- no un hombre de rango inferior.

Necesitado de provisions para tan largo viaje rog6 la ayuda de mu- chos a quienes ayudara 61 en sus dias mAs dificiles. S61o unos cuan- tos, ya sea que estuvieran agrade- cidos por pasados favors o sintie- ran compasi6n por la situaci6n pre- sente del Rey, le proporcionaron socorros. Habia, al mismo tiempo, pes o, ain mas, al Papa, no deja- ban que el Rey se les juntase.

El invierno de este afio fu6 su- mamente violent e inclemente. El Rin, helado, pudo ser cruzado per los petatones desde la fiesta de San Martin noviembre 11 casi hasta las Calendas de abril. Las vides en la mayor parte de los lu- gares se marchitaron, reventadas sus races por el frio. El rey Enri- que. Fue re- cibido alli con bastante magnifi- cencia, considerando su situaci6n de entonces y fuN agasajado por su tio materno, el conde Guillermo, que tenia alli muy grandes y pr6s- peras posesiones. La raz6n que lo indujo a desviarse del camino rec- to, hacia Borgofia, fu6 el haber comprobado que todas las carrete- ras y access a Italia, comdnmente Ilamados pass, habian sido cerra- dos con guards por los duques Rodolfo, Gfielfo y Bertoldo, preci- samente con el objeto de impedirle pasar.

Despuds de la debida obser- vancia de la Pascua de Navidad parti6 de alli y Ileg6 a un lugar nombrado Cinis. Alli se avist6 con su suegra y el hijo de 6sta, Ama- deo, hombre de eminente autoridad, extensas posesiones, y muy hoho- rable reputaci6n en aquellos para- jes. Al acercarse Enrique lo reci- bieron con honor. Sin embargo, se negaron a facilitarle una escolta para que le acompaiara por sus te- rritorios, a menos que les pagase con los cinco obispados italianos adyacentes, como precio del viaje. Esto lo consideraron excesivo e in- Stolerable los consejeros del Rey.

Pe- ro como era absolutamente necesa- rio para 61 procurarse el paso de cualquier form que pudiera, y puesto que madre e hijo no se de- jaron afectar por lazo alguno de parentesco o compasi6n per sus in- fortunios, fud de mala gana acor- dado, despuds de muchas negocia- clones, que recibirian cierta pro- vincia de Borgofia, rica en todas las cosas, como precio del paso por sus dominios.

De esta suerte la indignaci6n del Sefior apartaba de 61 no s61o a personas a 61 vincu- ladas por juramentos y muchos be- neficios, sino a amigos y deudos Su dificultad en obtener permiso para cruzar fu6 seguida por otra. El invierno era muy riguroso y las montafias por donde estaba el sen- dero, y que se extendian por do- quier con picachos que se perdian cast en las nubes, se hallaban ates- tadas de grades masas de hielo y nieve. El paso a caballo o a pie por aquel resbaladizo y despefiadizo declive era impossible sin gran pe- ligro. Pero el aniversario del dia en que el Rey habia sido excomul- gado se hallaba amenazadoramente cerca y no permitia tardanza algu- na en el viaje.

Enrique sabia que, a menos que fuese absuelto del ana- tenm para este dia, estaba decre- tado, en una sentencia general de los principles, que su causa se per- diera para siempre y se le quitara el reino sin esperanza de restitu- ci6n. Por consiguiente, se procur6 unos habitantes de la region, fami- liarizados con el pais y acostumbra- dos a la fragosa euspide de los Al- Gregorio VII Hildebrando que oblig6 al emperador y rey Enrique IV a pedirle perd6n, humillAndosele, en el castillo de Canosa Guiados por aquella gente llegaron a la cresta de la cor- dillera con alguna dificultad; pero el descenso, despefiadizo, y como ya se ha dicho, resbaladizo con hielo glacial, desafiaba to d o ulterior advance.

Los hombres, emperor, es- taban dispuestos a desafiar todos los peligros a la fuerza. Ya gatean- do sobre manos y rodillas, ya re- costados a los hombros de los guias, tambaleAndose sobre los sitios res- balosos, cayendo a veces, deslizAn- dose las mas, y con riesgos graves de su vida, se las agenciaron al fin para llegai a tierra lana. La Reina y las mujeres que la servian fueron colocadas sobre pieles de buey y arrastradas por los guias a cargo del grupo.

De los caballos, unos fueron colocados en ciertos artefac- tos, mientras que otros eran arras- trados con las patas atadas jun- tas. Muchos de ellos murieron mientras los arrastraban los mAs enfermaron, mientras que fueron pocos los que pasaron ilesos e in- afectados por aquel peligro. Cuando se difundi6 por Italia el rumor de que venia el,Rey, de que habia vencido los peligros de las montafias y se hallaba dentro de los confines de Italia, todos los obispos y condes de la region acu- dieron a l1 y lo recibieron con el mayor honor y magnificencia, co- IEl papa Gregorio VII excomulga al emperador Enrique IV que in- tentara deponerlo como pontifice A los-pocos dias estaba rodeado de una hueste innumerable.

Porque alli se encon- traban aquellos que desde el prin- cipio mismo de su reinado habian deseado aquel advenimiento. Italia se hallaba constantemente infesta- da de guerras, contiendas partidis- tas, robos y asaltos de varias cla- ses a los individuos. Esperaba aquella gente que Enrique corregi- ria con la censura real istas y to- das las demAs infracciones de la ley y de los derechos de los mu- chos por unos pocos presuntuosos. Tambidn se vociferaba que el Rey venia presuroso y poseido de gran c6lera a deppner al Papa.

Esto complacia asimismo a muchos, por- que les brindaria la oportunidad de obtener adecuada venganza contra quien por tan largo tiempo los tu- viera suspendidos de la comuni6h eclesiastica. Entre tanto el Papa se hallaba camino de Alemania. Los principles que se reunieron en Oppenheim ha- bianle enviado cartas instAndolo con urgencia a encontrarlos en Augsburgo el dia de la Purifica- ci6n de Santa Maria 2 de febrero para discutir el caso del Rey. Por consiguiente, a pesar de la disua- si6n de los nobles romanos que te- mian el resultado incierto del asun- to, apresur6 su partida cuanto pudo a fin de estar alli el dia sefialado.

Su escolta se la suministr6 la con- desa Matilde de Toscana Cuan- do habia iniciado la jornada se en- ter6 inesperadamente de que el Rey estaba ya en Italia. A instancias de Matilde, pues, se retire a cierto sitio muy bien fortificado lamado Canosa, a esperar alli hasta haber comprobado mis cuidadosamente el prop6sito de la venida del Rey. Queria saber si el Rey venia a pe- dirle perd6n, o si buscaba airado vengar por la fuerza la excomu- ni6n. El rey Enrique, sin embargo, ce- lebr6 una conferencia con la con- desa Matilde y la envi6 al Papa, cargada de ruegos y promesas.

Con ella envi6 tambien a su suegra, a su hijo, al margrave Azzo, y el abad de Cluny, asi come a algunos principles de Italia que no necesi- tamos mencionar. Todos rogaron al Papa que lo absolviera de la exco- muni6n y que no pusiera fe teme- rariamente en las acusaciones de los principles alemanes que eran movidos mis por la pasi6n del ren- cor que por el amor a la justicia.

Cuando el Papa oy6 este mensaje dijo que era impropio y asaz con- trario a la ley eclesiastica ventilar el caso de un acusado en ausencia de los acusadores. Es mas, les ma- nifest6 que si el Rey estaba seguro de su inocencia dadi dar de lado a todos los escrfipulos de temor y presentarse confiadamente en Augs- burgo el dia que los principles ha- bian acordado reunirse.

Alli, cuan- do se hubieran oido l aaos alegatde ambas parties, se le impartiria la mas recta justicia en todos los pun- tos, sin prejuicio o favor, de acuer- do con el derecho eclesiastico. A esto contestaron ellos que el Rey jams evadiria un juicio que sabia habia de ser la mAs inexpugnable vindicaci6n y recomendaci6n de su equidad e inocencia.

Pero, apunta- ban ellos con apremio, el aniversa- rio del dia en que el Rey habia sidoj excomulgado se acercaba, y los principles del reino que se- retraje- ran hasta entonces en espera del resultado del asunto en cuesti6n tornabanse impacientes. Si Enrique no era absuelto antes de ese dia, segfin el derecho palatino, se le tendria por indigno de la realeza y no merecedor de que se volvie- ran a oir sus arguments en pro de su inocencia. Por esta raz6n, decian, busca l1 la absoluci6n tan resueltamente, y estA dispuesto a ofrecer cualquier form de satis- facci6n que pueda demandar el, Papa a fin solamente de que lo ab- solviera del anatenia y recibir la gracia de la comuni6n eclesiastica.

En cuanto a las acusaciones que sus acusadores habian hecho con- tra 61, estaria dispuesto a respon- der plenamente a ellas, como si na- da se hubiera hecho con este con- venio, cuando y done el Papa le ordenara. Luego, de acuerdo con la sentencia del Papa, estaria dispues- to a recibir el reino otra vez si re- futare las acusaciones, o a renun- ciarlo con ecuanimidad si perdiere su causa. Durante largo tiempo el Papa se neg6 a tomar en consideraci6n las peticiones, porque temia que el Rey fuese inconstante y de disposici6n fAcilmente influible por sus servi- dores inmediatos.

Vencido al fin por las importunidades de aquellos celosos abogados, asi como por el peso de sus opinions, dijo: Ante esta exhortaci6n Gregorio VII, de muy mala gana, convino en que el Rey viniera en persona y, si ha- cia una verdadera penitencia por r. El Rey fud come se le habia or- denado; y estando el castillo ro- deado por una triple muralla, se le admiti6 dentro del recinto de la segunda muralla mientras que sus acompafiantes fueron dejados afue- ra. Alli, con-sus insignias reales de- jadas a un lado y sin la menor muestra de su realeza u ostenta- ci6n alguna de pompa, permaneci6 en pie como un humilde penitente, con los pies desnudos, de la ma- fiana a la noche en espera de la sentencia del Papa.

Lo mismo hizo el dia siguiente, y de nuevo el ter- cer dia. El cuarto dia fud admitido, per fi, a la presenefa del Papa y despubs de much discusi6n per ambas parties fud, per fin, absuelto de la excomuni6n bajo las siguien- tes condiciones: Primera, que el dia y en el lugar que el Papa designa- ra, compareceria ante los principles alemanes reunidos en concilio ge- neral y contestaria a las acusacio- nes que se le hicieran.

Alli, con el Papa como juez, si de tal manera se abreviaban las cosas, debia 61 de aceptar su decision, retener su rei- no si refutaba los cargos o aban- donarlo con ecuanimidad si las acu- saciones eran probadas y se le te- nia per indigno-del trono, de acuer- do con el derecho eclesidstico. Se- gunda, que retuviera o perdiera su reino, no tomaria venganza de na- die per sus sinsabores. Cuarta, que todos los que le hubie- ren jurado lealtad permanecerian entire tanto en presencia de Dios y los hombres libres y sin estar ata- dos por los lazos de ese juramento y las obligaciones de la lealtad.

Quinta, que despediria para siempre de su intimidad a Roberto, obispo de Babenberg, a Oudarico de Cos- heim, y a otros per cuyo consejo se habia 6l traicionado a si mismo y a su estado. Sexta, que si eran refutados los cargos y retenia su reino, seria siempre obediente al romano pontifice y cumplirfa sus decretos, y de acuerdo con Il, he destacaria come poderoso coopera- dor secular en la correcci6n de los abuses contra las leyes de la Igle- sia que per una perniciosa costum- bre habian proliferado en el reino.

Y, por iltimo, que si convenia fal- samente en cualquiera de estas condiciones pondria en peligro la absoluci6n que con tanto empeieo procurara; es mis, se le considera- ria come ya convict y confeso. Entonces no debia de procurar mas audiencias para probar su ino- cencia, y los principles del reino, li- bres con tal motive de todos los escrupulos religiosos respect de su juramento, elegirlan otro Rey sobre quien pudieran ponerse de acuer- do.

Estas condiciones las acept6 el Rey agradecido y prometi6, con las mas sacras afirmaciones posi- bles, que las observaria todas. Y no fug un caso de la aceptaci6n de la buena fe de uno que hiciera pro- mesas temerarias, porque el abad de Cluny, aunque su religion mo- nistica le 'impedia pronunciar ju- ramentos interpuso su fe ante los ojos omnividentes de Dios, mien- tras que el Obispo de Zeitz, el Obis- po de Vercelli, el margrave Azzo, y los otros principles alli congregados confirmaron el juramento, sobre santas reliquias, de que el Rey ha- ria como habia prometido y que no lo apartarian de su palabra nin- gun apuro temporal ni cambio al- guno en los acontecimientos veni- deros.

Cuando se le absolvi6 y se le le- vant6 la excomuni6n, el Papa cele- br6 miss solemne. Cuando la sacra ofrenda estaba presta llam6 al Rey y al resto de la gente al altar. Ten- diendo el cuerpo del Sefior en la mano, dijo: Esto lo pude yo refu- tar con el testimonio de muchos adecuados testigos, tanto de aque- los que ban conocido intimamente mi carrera desde el princlpio, come de aquellos que son responsables de mi elevaci6n al Episcopado. Sin embargo, no vaya a ser que parezca que yo confio mis en el testimo- nio human, oque en el divino y a fin de poner rtpido termino a todo ese escandalo delante de todos, con- templad este cuerpo del Sefior que estoy a punto de tomar.

Esto lo hizo libremente mientras que gente e entonaba en voz alta sus alabanzas a Dies y da- ba gracias per rl inocencia de Gre- gorio. Luego, imponiendo silencio, iste se volvio hacia el Rey y dijo: Los principles de Alemania par mu- cho tiempo ban confundido nues- tros oidos con acusaclones. Amon- tonan una gran multitud de crime- nes sobre ti per los cuales creen que no solamente debes de ser sus- pendido de today administraci6n de los asuntos pfblicos, sino tambien de la comunl6n de la Iglesia, y has- ta de cualquier comercio en la vida secular, par siempre.

Estin espe- cialmente deseosos de fijar un dia y un lugar para aIs discusi6n de las acusaciones que han hecho contra ti. Y tW sabes mejor que nadie que -los juicios humans con frecuencia vacilan, y que la falsedad es a ve- ces mAs persuasive que la verdad. Un embuste adornado con los orna- mentos de los vocablos, con suavi- dad, y per el genio y la facilidad de palabra de los hombres elocuen- tes, recibe unaaudici6n mas pron- ta que la verdad sin la gracia de la elocuencia que es a menudo des- preciada.

Puesto que, por tanto, yo te deseo buen consejo, tanto mis cuanto que en tus calamidades has buscado la protecci6n de la Sede Apost61ica come suplicante, asi, pues, te amonesto. Si td sabes que eres inocente jr que tu reputaci6n ha side atacada con falsas acusa- clones por tus enemigos en el es- piritu de la calumnia, toma el resto de esta sagrada hostia y asi, libe- ra, en un moment, a la Iglesia del escandalo de Dios y a ti liberate de la incertidumbre de una larga dispute. Entonces tu inocencia sera probada por el testimonio de Dies, sere acallada toda boca vuelta con- tra ti en escandalo, y conmigo co- mo abogado tuyo y el mAs vehe- mente mantenedor de tu inocencia, los principles se reconciliaran con- tigo, el reino te sera restaurado, y se aplacaran las tormentas de la guerra civil, que lo han azotado du- rante tanto tempo.

Por tanto, suplicaba encarecida- mente al Papa que difiriera todo el asunto para un concilio general done, come los acusadores esta- rian congregados, y las acusaciones y las personas de los acusadores se discutirian segun el derecho ecle- siastico, segin habian propuesto los principles del reino, dl podria refu- tar los cargo. Con gran dignidad el Papa le concedi6 su petici6n, y cuando se termin6 la misa solem- ne invite al Rey a comer.

Y cuan- do se concluy6 la comida y le hu- bo dado instrucciones cuidadosa- mente sobre lo que debia observer, el Papa lo despidi6 con afabilidad y en paz, a fin de que se reuniera con los hombres que par tan largo tiempo habian permanecido fuera de las murallas. Ademrs, envi6 pri- mero al obispo de Zeitz, Eppe, pa- ra que absolviera-de su excomuni6n a los cue hablan incurrido en ella per asociarse indiferentemente con el excomulgado antes de su abso- luci6n, advirtiendoles bandadosa- mente que no dieran lugar a que cayera macula alguna sobre la co- munibn que acababan nuevamente de recibir.

Asi cierra el monje Lamberto, contemporaneo de aquellos sucesos, su curioso e interesante "reporta- je" sobre la mayor humillaci6n que sufri6 el poder temporal de parte del poder spiritual, en la Edad Media. En los casos de calculos o piedras, en la vesicula biliar, rifi6n o vejiga, los V resultados de HIVERICA son evidentes desde las primeras tomas, logrando casi siempre la disoluci6n de los cilculos.

Bdrcena, de VaNadolid, afirma: Inmediatamente des- pugs lo rodedba un grupo de tra- bajadores a los que no tard6 en arengar abordando un tema en que se ha especializado desde su Ilega- da a la ciudad: A media que hablaba, hacia am- plios gestos con su mano derecha - como para dar mayor 6nfasis a su discurso pronunciado en italiano, dejando ver al propio tiempo que le faltaba el pulgar. Cuando termi- n6 de hablar, regres6 a su oficina establecida en el cuartel general de una organizaci6n comunista cuyas actividades se orientan aparente- mente a fomentar la "paz".

Muy pocos de los que lo escucha- ron saben mis de este individuo, que el nombre, Vittorio Vidali, por el que se le conoce en la gran ciu- dad adribtica. Algunos viejos y pro- bados comunistas puede que sepan algo mas. Pueden saber entire otras cosas que el camarada Vidali, el hombre que en la actualidad es res- ponsable de todas las actividades del partido en Trieste, fu6 conocido con el Nombre de Carlos Contreras, cuando dirigi6 la Brigada del Te- rror de la policia secret soviitica en Espafia.

Otros, sin duda, podrAn recorder que su verdadero nombre es Enea Sormenti y que nacid a pocas millas de Trieste. Unos pocos y no sin miedo pueden reconocerlo por lo que en realidad es y ha sido: Pero aun los camaradas que lo conocen bien, pueden haber borra- do de su mente las fantisticas es- tadisticas que Enea Sormenti ha es- crito con sangre alrededor del mun- do. Desde que comenzo a trabajar pa- ra la policia secret roja, en la dd- cada del 20, Sormenti es responsa- ble de mis de asesinatos co- metidos a sangre fria.

Agentes de los Servicios de Inte- lligence tratan desde hace mis de treinta afios de conocer todas las actividades de Sormenti. Los ar- chivos oficiales, lo mismo que per- sonas que han estado intimamente ligadas a este hombre, pueden de- cirnos todo lo que ha hecho, sin que sus revelaciones se aparten un Apice de la verdad.

Con anterioridad a , afio en que vino a Amdrica por primer vez, Sormenti militaba en el Par- tido Comunista Italiano. Audaz, te- merario, urgi6 a sus camaradas a realizar actos de sabotaje y terro- rismo que trajeron como consecuen- cia inmediata una formidable per- secuci6n policiaca. Palmiro Toglia- tti, jefe nominal actualmente de los comunistas de Italia hizo que lo expulsaran del Partido 'y, adn hoy, a pesar de las 6rdenes de Mosed para que dejaran sin efecto la me- dida, continda siendo uno de sus enemigos personales mas encona- dos.

A despecho de su expulsion del Partido Comunista italiano, Sor- menti sigui6 actuando en la conspi- raci6n international soviitica. En esos dias estaba en los comienzos de su carrera, formindose una repu- taci6n de hombre decidido y de ma- no dura. En America, Sormenti escribi6 la segunda etapa de su carrera. Des- puis de injertarse en la organiza- ci6n del partido en New York, fu6 nombrado secretario de la Federa- ci6n Italiana del Partido Comunis- ta.

El 25 de enero de , acentu6 su reputaci6n de violent y determi- nado, desempefiando un papel de suma importancia en la huelga tex- tilera de Passaic, en New Jersey. La huelga de Passaic comenz6 en la Botany Mills, no tardando en ex- tenderse a otras fAbricas y parali- zando en total a mAs de diecisiete mil obreros.

El movimiento huel- guistico fue una maniobra comunis- ta para provocar disenciones, pero sus finalidades no se conocieron claramente durante todo el afio que tard6 en solucionarse el conflict. El hombre que estaba detras de los obreros -el 20 por ciento de los cuales era extranjero- sin permi- tirles apartarse de la linea que les habia trazado, a pesar de lo largo y angustioso del paro, fu6 precisa- mente Enea Sormenti.

La misi6n que le confiaron des- puas de la huelga- de Passaic, lo Iliev6 a las unions obreras de las pieles y los cueros, radicadas en Manhattan; unions que desde su fundaci6n estaban minadas por los comunistas. En los dias que Sor- menti concluy6 de hacer sus "visi- tas nocturnas" a los dirigentes que se oponian al control comunista, las golpeaduras sangrientas y los ata- ques brutales eran frecuentes entire el proletariado afecto a estas orga- nizaciones.

Como consecuencia de este reina- do de terror, las autoridades dis- pusieron en , la deportaci6n de Sormenti. Ain cuando el caso no tuvo much publicidad, la impor- tancia del acusado se evidenci6 al designer los comunistas para que lo defendiera, al famoso abogado Clarence Darrow. Los esfuerzos del eminent letra- do no pudieron evitar la deporta- ci6n. Sormenti tuvo que salir de los Estados Unidos, yendo a Ciudad M6xico, donde se present con po- deres substanciales del Partido Co- munista.

Durante y se hi- zo notar en los consejos secrets del partido, ofreciendo al mismo tiempo conferencias y lectures en tono grandilocuente en las salas anexas al cuartel general comunis- ta. Al cabo de un afio controlaba el movimiento juvenile comunista me- xicano. Ya entonces no habia duda algu- na de que el lugar ocupado por Sor- menti en la jerarquia comunista ha- bia sido fijado directamente desde el Kremlin. Entre otras funciones de sefialada importancia tenia la de seleccionar los delegados mexica- nos a todas las reuniones y confe- rencias de la Internacional Comu- nnista.

Actuando cuidadosamente en- tre bastidores y situAndose en el piano de agitador, movi6 los hilos de la revoluci6n -que se malogrd-- encabezada por los generals Agui- rre y Escobar contra el gobierno de Portes Gil. En un informed debido a un fun- cionario official ex comunista, que hasta ahora no haba sido dado a conocer en los Estados Unidos, se asegura que Sormenti actu6 en el episodio revolucionario mexicano para "hacer mdritos ante los ojos de sus superiores en Mosci y con- seguir amplios fondos Mientras se desarrollaban estos acontecimientos, uno de los jefes titulares del Partido Comunista mexicano, el hombre, en fin, que lo habia fundado, era Julio Antonio Mella.

Entre 61 y Sormenti que re- presentaba el poder secret, no existian lazos de simpatia. La des- avenencia sin embargo, no era mo- tivada enteramente por criterios opuestos en el seno de lo organiza- ci6n. Quizas la esposa de Mella, Ti- na Modotti, que habia sido modelo y amiga intima de Diego Rivera fue un factor de la rivalidad entire los dos hombres. Durante la noche del 10 de enero de , Sormenti mand6 a Tina a una oficina de telegrafos en Ciudad tard6 en hacerle una vista. Pero saliendo y entrando fraudulenta- mente en el pais, logr6 burlar los esfuerzos anti-comunistas de las au- toridades mexicanas.

En un desolado suburbio de Mix- coac, Sormenti fund una escuela de adiestramiento de character se- creto para Ios camaradas que, lo mismo que 6l, habian rebasado la fase te6rica de la revoluci6n y esta- ban listos para entrar en acci6n. La casa fu6 amueblada en estilo es- partano y Sormenti vestido de obre- ro la visitaba con frecuencia.

Ban- cos de dura madera servian por igual a los "estudiantes" para aten- der a las classes y dormir. Todas las tdcnicas desde la muti- laci6n criminal de una parte del cuerpo hasta el asesinato y desde Is Le6n Trotsky, el bolchevique disidente, unos dias antes de su asesinato. Le6n Trotsky en su lecho de muerte, despues de haber sido abatido porf el hacha de Ram6n Mercader.

Mexico, con instrucciones de que Ilamase por telefono a Mella y le dijera que se le reuniera en dicho lugar. Despues, como mediaa de precauci6n" ella debia caminar de- tras de el, a diez pies de distancia, siguiendo ambos en direcci6dr a la calle de Abraham GonzAlez. Sormenti envi6 otros camaradas a la calle de Abraham GonzAlez, or- denandoles que fuesen armados. En el moment en que los pass de Me- Ila y luego los de Tina se sintieron en el silencio de la tranquila via, loshombres salieron de su escondi- te entire las sombras, sacaron sus armas y con la precision de un pe- lot6n de fusilamiento, dispararon contra Mella, que cay6 en la calle, dejando su viuda y su partido en manos del rufianesco hombrecito nombrado Sormenti.

La suerte de Tina se diferenci6 de la de su marido fnicamente en lo que respect a la longevidad. En , la viuda de Mella rompi6 con el partido. Aunque su salud habia sido excelente hasta entonces, su- fri6 repentinamente un ataque al coraz6n. La introdujeron en un au- tom6vil de alquiler que arranc6 ve- lozmente en direcci6n al hospital.

Pero de un modo u otro, lo cierto es que falleci6 en el camino. Como Sormenti se ha encargado de divulgarlo jactanciosamente, la supresi6n del Partido Comunista en MXxico, no constituy6 un obs- taculo para su labor. Primero, esta- bleci6 un bien disimulado cuartel general en un apartamento en lai Avenida de Hidalgo. La policia no calumnia y la difamaci6n a la de- gollina en gran escala eran mate- rias de ensefianza en la escuela de Sormenti, donde se produjeron de cuando en vez incidents de extre- ma violencia.

Uno de los primeroos ejercicios prActicos de los alumnos consisti6 en la explosion de bombas de dinamita en los dos grandes-pe- ri6dicos anti-comunistas, "Excel- sior" y "El Universal". Cuando estall6 la guerra civil en Espafia, en , la misi6n de Sor- menti fu6 como de costumbre, sem- brar la muerte. Con el nombre de coronel Carlos Contreras, desempe- fi6 el cargo tremendamente impor- tante de comisario de la Quinta Bri- gada espaiola, que era en el fondo una brigada de policia secret en- cargada de "purgar" a los disiden- tes izquierdistas en las filas de las fuerzas que luchaban contra Fran- co.

Entre sus auxiliares en estas te- nebrosas funciones, figuraba un in- dividuo de aspect siniestro, un ase- sino brutal que sac6 de los muelles de Filadelfia, ex chofer de autom6- viles de alquiler, conocido como George Mink que habia ganado sus galones actuando contra los que se desviaban de la line del Partido Comunista de los Estados Unidos.

Un funcionario ex comunista re- cuerda perfectamente a Sormenti y, al evocarlo dice: Era frlo como el acero". Hasta ahora se desconoce el nfd- mero exacto de los hombres que Sormenti mat6 en Espafia, pero los casos comprobados legan a la cifra de ciento ochenta. En la primavera de , Sormen- -ti sali6 de Espafia, para volver a M6xico, donde asumi6 las funciones de president de la Federaci6n de ex Combatientes de la Rep6blica Espafiola.

El Gobierno de Cardenas habla abierto las puertas del pais a los refugiados de la peninsula ibd- rica, adoptando una actitud de franco contrast con el lejano gri- to de persecuci6n contra los comu- nistas de los tiempos de Portes Gil. Ahora se les daba la bienvenida, considerandolos her6icos defensores de la democracia. El general de la Guerra Civil es- pafiola, Valentin GonzAlez, mejor conocido como El Campesino, re- cientemente revel6 el contenido de la primer gran series de 6rdenes rusas enviadas a Sormenti despu6s de su regreso a Mexico. Los encarga- dos de entregArsela hicieron el via- je directamente desde Moscd, y pu- sieron en sus manos una list con el nombre de diecinueve personas que debian ser asesinadas.

Los prin- cipales en esta relaci6n eran los de Le6n Trotsky, que en habia establecido su residencia en una ca- sa fortificada en las cercanias de Ciudad Mexico, despues de su rup- tura con Stalin; y Carlo Tresca, editor italiano, anarquista y una de las voces anti-comunistas mAs escuchadas en New York. El 25 de mayo de , el comu- nista mexicano David Alfaro Si- queiros, c6mplice de Sormenti, de quien fuera auxiliar en la G.

El 20 de agosto, el segundo complot tuvo buen 6xito. Trotski moria en manos de un asesino. El nuimero dos en la list envia- da a Sormenti desde Mosci, el edi- tor anarquista Carlo Tresea se con- virti6 en un blanco de la mas alta prioridad al extenderse la Segunda Guerra Mundial. En New York, despuds que Hitler invadid a Rusia, los comunistas comenzarpn a rea- lizar un esfuerzo coordinado para Integrar frentes unidos con otras or- ganizaciones.

Uno de sus objetivos mAs importantes lo constitula la prensa editada en idiomas extran- jeros. Continua en la Pig. Por eso es que GIOStora deja el cabello sua y con su color natural durante horas y horas Porque uno mismo no se llama. Bueno, mi curiosidad tiene una explicaci6n. Resulta que cada nombre tiene un significado distinto, diferente. Etimol6gicamente, y has- ta filos6ficamente compulsados, el nombre propio y el nombre de familiar, o apellido, que hoy usamos, no se diferencian.

Apellidos y nombres fueron adjetivos sustantivos, apodos en su origen o sefiales distintivas para el comercio social y la distinci6n necesa- ria entire una y otras personas. Para darnos una mejor idea, va- mos a decir algunos nombres actuales y su significado. AdAn quiere decir "terrifacto", o sea, hecho de tierra. Aniceto es "in- vencible". Baldomero significa "audaz" Claudio es "cojo". Eduar- do es "guardian". Fulgencio viene a ser "reful- gente". Yo crei, hasta hoy, que era Tito Hernandez!

Y en esto de los nombres hay sus falls, porque Marta es "hacendosa", y yo tengo una hermana de ese nombre y conozco el patio! No ha dado un golpe en su vida! Y encuentro en la lista a Liborio, que viene a ser "labrador". Y se me figure que por eso Landaluce escogi6 ese nombre para bau- tizar al noble guajiro que simboliza a Cuba. Pero, eso no lo ga- rantizo. Lo supongo, nada mas.

Luego, en un interesantisimo expe- rimento, reparti6 por todas parties ejemplares del libro, conte- niendo cada uno un billete de cien francs. El lector encuentra el billete, y si empieza a leer la novela, tropieza con la siguiente nota: El problema, has- ta el moment, es que no se sabe si el experiment darA resul- tados econ6micos, o no!

Porque muchos lectures se quedan con la novela y con los francs, aunque les encante la obra! Por eso yo sigo insistiendo en que me envien primero los 30 kilos, y entonces mando el Tomo III de Gotas! Y los toros Brahma -quien di- ce toros dice vacas y terneros por igual- tienen glAndulas su- doriparas.

Son los inicos que las tienen entire el ganado.

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Y la raz6n es 16gica: Cay6 un promedio de 88 pulgadas de Iluvia! MAs de 7 pies! Ese es considerado el mayor aguacero de la historic, si nos olvidamos del Diluvio Universal. Y men- cionan el nombre de un amigo de todos. Siempre hay una pequefia diferencia, y esto es tanto mas sorprendente cuanto que todos los copos de nieve son basi- camente plans, seisavados.

Y ma- t6 a todas las de color negro, sin lastimar lo minimo a las blan- cas. Ni siquiera una herida caus6 a las de blanco vell6n. Y un simple relAmpago se estima que lleva una carga de ,, de voltios! Como para embullarse a que a uno "lo parta un rayo", zverdad? Pero, esos gusanos de ritmo acelerado produce bastante menos seda que los criados naturalmente. De modo que, si usted tiene gusanos de seda, no les vaya a dar antibi6ticos, porque se le atra' saran en la producci6n. Los Colores y el Caracter. La mAscara que Ileva el antiguo salvaje, el nifio en la fiesta de To- dos los Santos, y la linda corista maquillada tienen bAsicamente el mismo prop6sito y la misma histo- ria.

La pintura del guerrero indio y la de la debutante difieren ini- camente en colors. La intenci6n es la misma. Ambas ofrecen el mismo baluar- te psicol6gico que acrecienta el co- raje y la autoconfianza de la per- sona que las Ileva. Presentan una especie de magia a la que se acude como auxiliar de la misi6n a reali- zar.

Posibilita el liberarse de la in- hibici6n. La mAscara es mAs antigua que el idolo. Represent el primer in- tento del hombre primitive de apa- ciguar, coercionar y engafar a los espiritus que vivian en todo lo que le circundaba. La mAscara fu6 el comienzo de lo que llamamos ma- gia. Se podia dafiar a los enemigos, se podia precipitar la Iluvia, y se podia proveer abundancia de ani- males que matar si se conocia el rito indicado. Las mAscaras de guerra se ha- cen a veces de los crAneos de jefes muertos. Otras mAscaras -por ejemplo, en New Britain- eran a veces cascos de madera o metal con dos cars.

Estas mascaras, adn sin poderes magicos, eran indudablemente sufi- cientes para confundir a cualquier enemigo. En la prehistoria, cada hombre hacia su propia magia. Iniciaba el acontecimiento que queria que ocu- rriera -y ocurria-. Vertia agua desde un Arbol, y luego venia la llu- via; se paseaba con una mAscara con cuernos imitando un venado, y el venado se presentaba, y lo ma- taban.

Pero pronto aparecierbn los especialistas en magia. En estas fotos tomadas en la plantaci6n de Euel Screws, en Opelika, Alabama, durante un period de seis aflos, puede apreciarse el dife- rente ritmo de crecimiento de los series humans y el de ciertas es- pecies arboreas. En la foto de la izquierda, el pequeflo Wallace Whatley tenia 4 aflos de edad y el diminuto arboito que aparece a su lado, habia sido plantado hacia uno.

En la del centro, el nifio, de 7 afios, ya ha sido considerablemente sobrepasado por el pino, que estfL en su cuarto afio. Y en la de la derecha, Wallace, que ha cum- plido 10 afios, tiene que echarse hacia atras y mirar hacia arriba para ver la copa del viejo compafnero. La glamorosa estrella del cine ilaliano Gina Lollobrigida posa para los fot6grafos a su Ilegada al Paris Theater, de Nerk York, con nio- Hvo de asislir al estreno de su nueva pelicula "Pan.

Anor y Sue hos". La escultural artist es la mAs encarnizada adversarial del ce- lebre modisto Christian Dior, desde que este ha lanzado la disculi- da moda H, a la que tambien podria Ilamarse hacha. No du- damos de que cuantos la contemplen en esta foto se uniran a su causa. La mascara fud adquiriendo cada vez mas importancia en el espiritu mAgico del hombre primitive.

Por medio de la mascara puede ejercer el control de los espiritus. Todos los pueblos y tribus tienen en su historic alguna traza de mAscara. Las miscaras son usadas ain por las tribus primitivas de Nueva Gui- nea, Africa, Surambrica, Ecuador, Nuevo Mexico, Alaska y por los re- sidentes mis modernos de Tracia, Siberia y los pauses alpinos. Como quiera que se haya origi- nado la mAscara, sabemos de cier- to que ha terminado en el drama. Cuando el hombre primitive se pu- so una mAscara por primer vez empez6 a imitar, y la imitaci6n se desenvuelve en el cuento, que vie- ne a ser leyenda y, finalmente, drama.

Con el tiempo el rito con mAscaras vino a ser teatro comer- cial. Cada tribu y civilizaci6n tiene sus mAscaras particulares y mu- chas de ellas pueden verse en nues- tros museos. Las primeras masca- ras fueron tal vez cabezas de ani- males Ilevadas por un cazador, al acercarse a su pieza. Luego el hom- bre primitive capta la idea del sim- bolismo y talla y pinta mAscaras de animals. Algunas de ellas son obras de arte, e interpretan bella- mente la gracia del animal que re- presentan. Al desarrollarse ideas mAgicas, el hombre primitive se di6 cuenta de que su cuerpo era una cosa fragil y vulnerable.

De esto brot6 la idea del totem. El salvaje adopt el fie- ro le6n, el enorme elefante, o el poderoso gorilla y mand6 su espi- ritu al cuerpo de este animal para que se lo guardara y defendiera. Mientras vive el animal, vive el hombre. De esta idea provienen na- turalmente los tabts tribales sobre la caza de animals tot6micos. Del aumento y protecci6n del animal tot6mico surgieron festivales y ri- tos; y 6sta fud tal vez la primer religion del hombre.

Durante estos festivals el brujo y los bailadores representaban al animal tot6mico, y llevaban mascaras talladas de ese animal. El animal totemico asumi6 gra- dualmente el papel de dios. Y de esto brotaron inevitablemente las eyes del pecado y del incesto. Becientemente, se ha celebrado en la ciudad japonesa de Atami el annual "Mercado de las Perlas", al que concurren eomerciantes del mundo entero y exportadores domesticos, en preparaci6n para la pr6xima temporada de Christmas.

En la foto, una muchacha, empleada del eentro de comerciantes de Atami, ma- neja con delectaci6n los centenares de hilos de perlas que fueron vendidos en este mercade. Si no puede uno matar a un miembro del propio clan, ni casarse con el. De los totems descienden simbo- los modernos el le6n ingles, el aguila americana, etc. El negro africano que convierte en dios un antelope o un gorila ter- mina por bailar con su mascara animal s6oo por el placer de bailar.

El brujo espanta al demonio de la enfermedad del cuerpo del sufrien- te poniendose la mascara y el dis- fraz adecuados al demonio que cau- as la enfermedad. Por este medio el demonio es se- ducido a salir del cuerpo de su vic- tima Las procesiones fdnebres en la antigua Roma inclulan hombres que llevaban mascaras que representa- ban los famosos antepasadcs del di- funto. MAscaras de oro cubrian los rostros de los reyes muertos en Siam y Cambodia.

Los habitantes de Alaska enterraban mascaras con sus muertos para que pudieran usarlas en la otra vida. Desde lue- go, las mas conocidas de estas mas- caras mortuorias son las de las mo- mias egipcias. El espiritu del difunto, segin se crela, residia en este crAneo y era natural que se preservara el crAneo y el espiritu para que guiaran a la tribu. Se le recomponia la nariz y se le afiadia color y cabello. En Md- xico, algunos crdneos de los azte- cas eran incrustados delicadamente de mosaicos turquesa. Se pasaba una vara de oreja a oreja del crA- neo y el que lo llevaba cogia esa vara con los dientes mientras dan- zaba.

Durante mas de veinte siglos la mascara danz6 en toda Europa. Los campesinos paganos Ilevaban mas cars en sus festivales. Algunas de ellas, co- mo nuestro Santa Claus, Todos los Santos, y Carnes Tolendas han lie- - gado hasta nuestros dias. La iglesia Cristiana reprob6o la mascara y la prohibi6, pero en va- no. Las representaciones milagre- ras con sts demonios enmascara- dos, continuaron celebrando las fiestas cristianas. Hasta el siglo XV no consigui6 la iglesia catdlica eliminar la mascara del ritual cris- tiano, La mAscara e'std Ilena de misterio y temor para todos los pueblos.

De- trds de una mAscara un hombre se torna desconocido e ingonoscible. Su expresi6n deja de revelar sus sentimientos. Se halla libre de ru- bor y de responsabilidad. Asume una nueva personalidad y un nue- vo ser: Y ademas de esto, se cree en los poderes magicos de la masca- ra. En algunas parties, algunas mas- caras eran bellas, asi como temi- bles.

Siempre dispuesto a aprender y a echar una mano a cualquier soldado roto que se cruzara en su camino. Vi el mismo cambio en tus ojos. Te contaba cuentos para que recordaras y nunca olvidaras. Un campamento en un bosque. Con una fugaz mirada y sin cruzar palabra intentamos huir de la emboscada. Nos abrimos camino, arma en mano, uno al lado del otro, hermano junto a hermano; uno menos, luego otro. Nos arrastramos de manera silenciosa hacia la oscuridad. Las nubes se estaban retirando y la luna, llena de luz, arrojaba sus haces sobre el yermo paisaje.

Fijamos nuestra mirada al frente y continuamos avanzando. No puedo pensar en esas cosas, Percy. Tengo una certeza sobre la guerra: Pero entonces, en medio de todo el horror y el miedo, aparece una risa como una estrella nueva en una larga noche. Como un rugido que anunciaba una personalidad similar. Dean Miller era la chiflada luz del amanecer que alejaba mis nubarrones. Si la risa es la mejor medicina, Dean era la Cruz Roja. La noche se detuvo.

Tosiste y escupiste hasta volver a ti mismo y abriste los ojos. Cada grupo necesita alguien a quien atormentar. Desde el primer momento que vi a Cain, supe que iba a reclamar ese puesto. Era diferente, extravagante, aunque los muchachos pensaban que era raro. Tras este incidente, los chistes se terminaron. Su naturaleza inmutable y su temperamento gentil me aportaban serenidad.

Larry Jackson era un predicador, reclutado a dedo como muchos de nosotros. Tan sencillo como eso. De la misma manera, creo que mi consuelo era que Larry estaba a mi lado. Nunca fuiste solo mi hermano, Percy. Por supuesto que eras mi hermano, a mi lado tanto en la paz como en la guerra.

La guerra es solitaria. Un lugar solitario donde los hombres se convierten en soldados, y estos, en hermanos. Yo peleaba por ti, Percy. Peleaba por ti y por la promesa de llevarte de vuelta a casa sano y salvo. Acababa de llegar de Europa, huyendo de Alemania, andando penosamente por la vida con sus inimaginables historias.

Cuando me reclutaron, te alistaste de manera voluntaria. Dios es testigo de que nos hubiera dado todo, Percy: En un instante dejamos de ser madre e hijo. Yo era el padre y ella, mi hija. Mis ojos no se apartaron ni un segundo de los tuyos. Te vi comiendo helado en el porche, intentando devorarlo antes de que el sol lo derritiese. Pinceladas de libertad dibujaban el paisaje con nubes que navegaban por el cielo y el viento soplaba alegremente entre las grietas de la casa blanca. Solo se escuchaba el silencio. Cuando los seis pasaron a ser siete y los siete, ocho, te convertiste en mi sombra perpetua.

Entonces vi tus ojos. El dulce hedor de la tierra inundaba mi nariz. En una tumba sin valor. Serpentea en mi interior, Percy. Puede que por eso empezara a escribir palabras que me rescataran de las visiones. Frases inconexas que te devuelvan a la vida.

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Te echo de menos, Percy. Hoy me han dicho que hemos salvado la vida de millones de personas. Me he endurecido, Percy. La puerta estaba cerrada y las ventanas llenas de polvo por culpa del endiablado viento. Los cimientos del mundo se derrumbaban y ella trataba de aferrarse a algo. La promesa de volver sanos y salvos. La promesa de regresar a casa.

Financial article General field: The Markit iTraxx Europe this week is closing at bp, 6bp tighter, helped by the good performance of the iTraxx Senior Financials that is 11bp tighter at bp. This amount is expected to cover capital needs of EUR7. Last Friday, the Spanish Government announced that the regional deficit in was 0. This correction raises the public administration deficit for Spain to 8. The main regions responsible for the deficit adjustment are Madrid, Valencia and Castile-Leon.

These three regions have revised their accounts mainly as a result of some unpaid bills which had to be accounted as part of the deficit in The recent implementation of the Supplier Payment Financing Fund has forced regions to report total unpaid bills, in order to be able to request the credit line. Political article General field: Social Sciences Detailed field: Whether it is Russian forces seizing Crimea, China making aggressive claims in its coastal waters, Japan responding with an increasingly assertive strategy of its own, or Iran trying to use its alliances with Syria and Hezbollah to dominate the Middle East, old-fashioned power plays are back in international relations.

The United States and the EU, at least, find such trends disturbing. Both would rather move past geopolitical questions of territory and military power and focus instead on ones of world order and global governance: Indeed, since the end of the Cold War, the most important objective of U. As the atmosphere turns dark, the task of promoting and maintaining world order grows more daunting. But Westerners should never have expected old-fashioned geopolitics to go away. They did so only because they fundamentally misread what the collapse of the Soviet Union meant: China, Iran, and Russia never bought into the geopolitical settlement that followed the Cold War, and they are making increasingly forceful attempts to overturn it.

That process will not be peaceful, and whether or not the revisionists succeed, their efforts have already shaken the balance of power and changed the dynamics of international politics. When the Cold War ended, many Americans and Europeans seemed to think that the most vexing geopolitical questions had largely been settled. With the exception of a handful of relatively minor problems, such as the woes of the former Yugoslavia and the Israeli-Palestinian dispute, the biggest issues in world politics, they assumed, would no longer concern boundaries, military bases, national self-determination, or spheres of influence.

Still, Westerners often forget that this project rests on the particular geopolitical foundations laid in the early s. In Asia, it meant the uncontested dominance of the United States, embedded in a series of security relationships with Japan, South Korea, Australia, Indonesia, and other allies. This settlement reflected the power realities of the day, and it was only as stable as the relationships that held it up. Unfortunately, many observers conflated the temporary geopolitical conditions of the post—Cold War world with the presumably more final outcome of the ideological struggle between liberal democracy and Soviet communism.

After all, the idea of the end of history has rested on the geopolitical consequences of ideological struggles ever since the German philosopher Georg Wilhelm Friedrich Hegel first expressed it at the beginning of the nineteenth century. For Hegel, it was the Battle of Jena, in , that rang the curtain down on the war of ideas.

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La Alegría de las Musas 2

This spelled an end to history, Hegel argued, because in the future, only states that adopted the principles and techniques of revolutionary France would be able to compete and survive. Adapted to the post—Cold War world, this argument was taken to mean that in the future, states would have to adopt the principles of liberal capitalism to keep up. Closed, communist societies, such as the Soviet Union, had shown themselves to be too uncreative and unproductive to compete economically and militarily with liberal states. Their political regimes were also shaky, since no social form other than liberal democracy provided enough freedom and dignity for a contemporary society to remain stable.

The only remaining dangers to world peace would come from rogue states such as North Korea, and although such countries might have the will to challenge the West, they would be too crippled by their obsolete political and social structures to rise above the nuisance level unless they developed nuclear weapons, of course. And thus former communist states, such as Russia, faced a choice. They could jump on the modernization bandwagon and become liberal, open, and pacifistic, or they could cling bitterly to their guns and their culture as the world passed them by. At first, it all seemed to work.

With history over, the focus shifted from geopolitics to development economics and nonproliferation, and the bulk of foreign policy came to center on questions such as climate change and trade. The conflation of the end of geopolitics and the end of history offered an especially enticing prospect to the United States: This vision appealed to both liberals and conservatives in the United States.

At the same time, policymakers assumed that the international system would become stronger and wider-reaching while continuing to be conducive to U. Republican neo-isolationists, such as former Representative Ron Paul of Texas, argued that given the absence of serious geopolitical challenges, the United States could dramatically cut both military spending and foreign aid while continuing to benefit from the global economic system.

Bush based his foreign policy on the belief that Middle Eastern terrorists constituted a uniquely dangerous opponent, and he launched what he said would be a long war against them. In some respects, it appeared that the world was back in the realm of history. In very different ways, China, Iran, and Russia are all seeking to revise the status quo. The administration articulated an extremely ambitious agenda in support of that order: At the same time, however, Obama planned to cut defense spending dramatically and reduced U. All these happy convictions are about to be tested.

Twenty-five years after the fall of the Berlin Wall, whether one focuses on the rivalry between the EU and Russia over Ukraine, which led Moscow to seize Crimea; the intensifying competition between China and Japan in East Asia; or the subsuming of sectarian conflict into international rivalries and civil wars in the Middle East, the world is looking less post-historical by the day. In very different ways, with very different objectives, China, Iran, and Russia are all pushing back against the political settlement of the Cold War.

The relationships among those three revisionist powers are complex. In the long run, Russia fears the rise of China. Iran and Russia are oil-exporting countries and like the price of oil to be high; China is a net consumer and wants prices low. One should not speak of a strategic alliance among them, and over time, particularly if they succeed in undermining U.

What binds these powers together, however, is their agreement that the status quo must be revised. Russia wants to reassemble as much of the Soviet Union as it can. China has no intention of contenting itself with a secondary role in global affairs, nor will it accept the current degree of U. Iran wishes to replace the current order in the Middle East -- led by Saudi Arabia and dominated by Sunni Arab states -- with one centered on Tehran. Leaders in all three countries also agree that U. Their hostility toward Washington and its order is both offensive and defensive: Rather than challenge the status quo head on, they seek to chip away at the norms and relationships that sustain it.

Since Obama has been president, each of these powers has pursued a distinct strategy in light of its own strengths and weaknesses. China, which has the greatest capabilities of the three, has paradoxically been the most frustrated. Its efforts to assert itself in its region have only tightened the links between the United States and its Asian allies and intensified nationalism in Japan. Iran, by many measures the weakest of the three states, has had the most successful record. In Syria, Iran, with the help of its longtime ally Hezbollah, has been able to reverse the military tide and prop up the government of Bashar al-Assad in the face of strong opposition from the U.

So has the growing split among Sunni governments over what to do about the Muslim Brotherhood and its offshoots and adherents. Russia, meanwhile, has emerged as the middling revisionist: To build a real Eurasian bloc, as Putin dreams of doing, Russia would have to underwrite the bills of the former Soviet republics -- something it cannot afford to do.

Nevertheless, Putin, despite his weak hand, has been remarkably successful at frustrating Western projects on former Soviet territory. He has stopped NATO expansion dead in its tracks. He has dismembered Georgia, brought Armenia into his orbit, tightened his hold on Crimea, and, with his Ukrainian adventure, dealt the West an unpleasant and humiliating surprise. From the Western point of view, Putin appears to be condemning his country to an ever-darker future of poverty and marginalization. Obama now finds himself bogged down in exactly the kinds of geopolitical rivalries he had hoped to transcend.

As a result, Americans have been slow to realize that these states have undermined the Eurasian geopolitical order in ways that complicate U. Still, one can see the effects of this revisionist activity in many places. Asian politics today revolve around national rivalries, conflicting territorial claims, naval buildups, and similar historical issues. China and Japan are escalating their rhetoric, increasing their military budgets, starting bilateral crises with greater frequency, and fixating more and more on zero-sum competition.

Although the EU remains in a post-historical moment, the non-EU republics of the former Soviet Union are living in a very different age. In the last few years, hopes of transforming the former Soviet Union into a post-historical region have faded. The Russian occupation of Ukraine is only the latest in a series of steps that have turned eastern Europe into a zone of sharp geopolitical conflict and made stable and effective democratic governance impossible outside the Baltic states and Poland. In the Middle East, the situation is even more acute. Dreams that the Arab world was approaching a democratic tipping point -- dreams that informed U.

Rather than building a liberal order in the region, U. Russia sees its influence in the Middle East as an important asset in its competition with the United States. This does not mean that Moscow will reflexively oppose U. Russia cannot make itself a richer country or a much larger one, but it has made itself a more important factor in U. If these revisionist powers have gained ground, the status quo powers have been undermined. The EU may have avoided the worst possible consequences of the euro crisis, but both its will and its capacity for effective action beyond its frontiers have been significantly impaired.

The United States has not suffered anything like the economic pain much of Europe has gone through, but with the country facing the foreign policy hangover induced by the Bush-era wars, an increasingly intrusive surveillance state, a slow economic recovery, and an unpopular health-care law, the public mood has soured. On both the left and the right, Americans are questioning the benefits of the current world order and the competence of its architects.

Additionally, the public shares the elite consensus that in a post—Cold War world, the United States ought to be able to pay less into the system and get more out. In any case, there is little public appetite for large new initiatives at home or abroad, and a cynical public is turning away from a polarized Washington with a mix of boredom and disdain. Obama came into office planning to cut military spending and reduce the importance of foreign policy in American politics while strengthening the liberal world order.

A little more than halfway through his presidency, he finds himself increasingly bogged down in exactly the kinds of geopolitical rivalries he had hoped to transcend. The reality is more complicated. He predicted that there would be disturbances in the provinces, even as the heartlands of European civilization moved into a post-historical time. We are living in the twilight of history rather than at its actual end. A Hegelian view of the historical process today would hold that substantively little has changed since the beginning of the nineteenth century.

To be powerful, states must develop the ideas and institutions that allow them to harness the titanic forces of industrial and informational capitalism. There is no alternative; societies unable or unwilling to embrace this route will end up the subjects of history rather than the makers of it. But the road to postmodernity remains rocky. In order to increase its power, China, for example, will clearly have to go through a process of economic and political development that will require the country to master the problems that modern Western societies have confronted.

The twilight of history is not a quiet time. As Fukuyama investigated what a post-historical society would look like, he made a disturbing discovery. They are competent enough at managing their affairs among post-historical people, but understanding the motives and countering the strategies of old-fashioned power politicians is hard for them. Unlike their less productive and less stable rivals, post-historical people are unwilling to make sacrifices, focused on the short term, easily distracted, and lacking in courage. The realities of personal and political life in post-historical societies are very different from those in such countries as China, Iran, and Russia, where the sun of history still shines.

It is not just that those different societies bring different personalities and values to the fore; it is also that their institutions work differently and their publics are shaped by different ideas. The tide of history may be flowing inexorably in the direction of liberal capitalist democracy, and the sun of history may indeed be sinking behind the hills. But even as the shadows lengthen and the first of the stars appears, such figures as Putin still stride the world stage.

They will not go gentle into that good night, and they will rage, rage against the dying of the light. Los esperanzados no tienen culpa.

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En aquel momento, Rusia y los antiguos estados comunistas tuvieron que elegir: Tras los incidentes del S, el presidente George W. Las relaciones entre estas potencias revisionistas son complejas. A largo plazo, Rusia teme el ascenso de China. El poder de EE. Su hostilidad frente a Washington y el orden que fomenta es tanto ofensiva como defensiva: En lugar de desafiar abiertamente el statu quo, intentan desmenuzar las normas y relaciones que lo sustentan. Desde la presidencia de Obama, cada una de estas potencias ha seguido una estrategia distinta a la luz de sus puntos fuertes y debilidades.

Rusia, por su parte, se muestra como el revisionista medio: Rusia, que utiliza su asiento en el consejo de seguridad de la ONU y su apoyo a al-Asad para entorpecer los objetivos de EE. Las potencias revisionistas han ganado terreno, mientras los poderes del statu quo han visto socavada su credibilidad. Tanto a la izquierda como a la derecha, los norteamericanos cuestionan los beneficios del orden mundial actual y la habilidad de sus arquitectos. La figura del presidente de EE. No obstante, la senda hacia la posmodernidad sigue siendo abrupta. Es posible que el curso de la historia fluya inexorablemente hacia la democracia liberal capitalista y el sol se oculte tras las colinas.

EU article General field: Unless these institutions can garner legitimacy among European citizens and transform the EU into a real federal union, with common fiscal and economic policies to complement its single currency, Europe will be worried by its future as much as its past and continue to find its social model battered by the gales of an ever more competitive global economy.

Along the way, France will have to yield more sovereignty than its historic comfort zone has so far allowed, and Germany will have to realize that its own self-interest calls for it to bear the burden of resolving the current account imbalances within the eurozone. German Chancellor Angela Merkel has put the issue squarely: Without reform, in an ever more competitive international economic environment, it will be difficult to finance the generous welfare state that Europeans are used to.

In fact, he points out, the reverse is true: These have helped manufacturing to continue to account for a healthy 24 percent of the German economy. What never seems to be debated in Germany, however, is how this industrial foundation of German prosperity would be threatened if the euro failed.

In that case, Germany would be forced to return to the deutsch mark, the value of its currency would skyrocket, and the competitiveness of its manufacturing sector would plummet. German multinational companies would waste little time before shifting their production out of Germany to take advantage of lower foreign labor costs, the global spread of technology, and the web of supply chains that enables quality production elsewhere.

Research and design might remain at home, but the production and assembly associated with plentiful middle-income jobs would move away. The big losers in such a scenario would be the members of the German middle class -- and so, properly understood, for Germany, the euro is a class issue. Today, however, the reality is that those bond markets will dictate not only whether the euro will survive but also the costs that the German middle class will pay.

If Germany wants to remain a broadly prosperous and fair society in a globalized world, it can do so only within a stable eurozone and all that that entails -- to start with, a banking union, then fiscal union, and, ultimately, a federal political union. Like Switzerland, Europe needs a strong but limited central government that accommodates as much local diversity as possible. If the euro were to fail, moreover, the German financial sector would also take a hit and further damage the economy.

The domino effect of default in the European periphery would ultimately end up hitting German banks and savers alike, since they are among the major creditors owning those troubled debts with outstanding loans in of more than billion euros to Greece, Ireland, Italy, Portugal, and Spain. And failure of the eurozone due to hesitation in Berlin would place the blame for the ruin of Europe on Germany, something neither the public nor elites there want. Indeed, with a diminished surplus, the so-called transfer union that so many Germans oppose -- a permanent subsidy for the weaker peripheral states -- would be unnecessary.

But with continued large external surpluses, it would become indispensable, since only that would allow other Europeans to finance the purchase of German goods. The real issue for Germany today is thus not about bailing out the rest but about saving itself before it is too late. At its moment of federation, in the s, the United States was a sparsely populated handful of young states with a common culture and common language, and so it does not provide many relevant lessons for Europe today.

That transition was made only following an historical moment of great tensions between liberals and conservatives, Protestants and Catholics. All powers not specifically delegated to the federal government by the Swiss constitution, moreover, continue to be held by the cantons. With decades of step-by-step integration already behind it and an accelerating world ahead, Europe must accomplish its shift to full political union in years and decades, not centuries, but this shift can nonetheless usefully follow much of the Swiss model.

Asked once how he would account for the prosperity of the Scandinavian nations despite their high tax rates, the economist Milton Friedman responded that it was because their common identity and homogenous culture had enabled consensus to emerge. Free markets, he pointed out, were important precisely because they allowed people without a common identity to work together, even if they hated one another.

Such a process of integration has worked well in Europe so far, but in order to lock in the gains and connections, institutions need to follow where markets have already gone. Like Switzerland, in other words, Europe needs a strong but limited central government that accommodates as much local diversity as possible. As is the case everywhere, it is a matter of balancing priorities. Governance works best -- because it is more legitimate and accountable -- when the scale is small; markets are most prosperous when the scale is large.

One area that certainly needs centralized regulation and institutional guidance is finance. The absence of homogenous regulation will only sow the seeds of the next financial crisis and hobble Europe in the decades ahead as it faces new competitive challenges in the global economy. Such moves would help drive deep structural reforms in individual countries, such as increasing flexibility in labor markets, that would promote competitiveness.

Some argue that aligning European states more closely on issues such as wage levels, the social contract, and tax rates should be the task of the European Commission -- which represents all 27 member states -- rather than of intergovernmental treaties whose negotiation is inevitably dominated by France and, particularly, Germany. This makes sense, but for the commission to take on such a role, it will need to acquire much more popular legitimacy. The parliament and the council, meanwhile, need to be able to initiate legislation a power only the commission has now.

It would also make sense to allocate seats in the parliament in a way that more accurately reflected the populations of the member states and to create the office of a commissioner for savings, who could help see to it that the member states met their various financial and budgetary commitments and obligations.

Former German Foreign Minister Joschka Fischer, meanwhile, has suggested leveraging the current legitimacy of the nation-state to forge a more effective common European budget policy. The democratic public of each state will have to decide whether it is in its long-term interest to join the federation or opt out.

It is an illusion to believe that a strong political union can be built on the weak allegiance that results from tweaking treaties. Its foundation must be a popular mandate. The appropriate venue for these discussions, as Schroeder and others have suggested, would be a full-scale European convention.

Former Belgian Prime Minister Guy Verhofstadt, the German politician Daniel Cohn-Bendit both members of the European Parliament , and others have proposed turning the elections for the European Parliament into the election of a constituent assembly to draft a new constitution for Europe that would incorporate these sorts of ideas. How, specifically, might a political union in Europe work? The European Parliament could elect the chief executive of the European Commission, who would then form a cabinet of ministers out of the larger parties in the parliament -- including a finance minister with the capacity to levy taxes and formulate a substantial budget on a Europe-wide basis.

Other cabinet positions would cover the provision of supranational European public goods defense, foreign policy, energy, infrastructure, and so forth , leaving as many decisions on other matters as possible in the hands of the national governments within the federation. The European Court of Justice would arbitrate any issues of disputed sovereignty arising between the commission and the member states. Because the parliament would have enhanced power, selecting a chief executive for the union, it would make sense to have parliamentary elections based on Europe-wide lists instead of national party lists.

Having more at stake in the elections would lead to more discussion and higher rates of voting, which would mean more legitimacy for the results and the institutions in general. Parties that obtained less than ten or 15 percent of the vote in Europe-wide elections would be present in debate but could not vote. Such a rule would tend to push politics toward centrist compromise and avoid gridlock that might arise from the veto power of small parties in a coalition. Members would be selected by nation-states for staggered terms longer than the shorter electoral cycle of the lower house of the parliament, thus encouraging a longer-term perspective on governance.

Unlike the lower house, which would focus primarily on the short-term interests of its national constituents, the upper house would be a more deliberative body, focused on broader and longer-term questions. In order to preserve some of the nonpartisan, meritocratic quality of the current commission, each cabinet minister in the commission would be paired with a permanent secretary from the European civil service in his or her area of competence.

A constructive no-confidence vote is a consensus-forging mechanism whereby a no-confidence vote can take place only if majority support for a new, alternative governing coalition has already been secured. Taxes and legislation would have to be approved by a majority of both legislative houses. Any move toward such a political union would obviously raise myriad thorny issues. The new institutions and their rules would ideally be established from the bottom up through a constituent assembly, rather than by a treaty change -- but how could a truly ground-up process ever get traction?

The large parties that would win the most seats in the European Parliament would need to hash out a compromise or a common agenda robust enough to make governing possible -- but what if they did not? And what is most fundamental, could a political union ever really cohere if not preceded by continent-wide nation building aimed at forging a forward-looking common identity?

What is crucial now, however, is recognition that the current system is not working and that closer, rather than looser, integration is the more sensible and attractive option. In , Alexander Hamilton, then the U. This was the first step in making the United States a continental and, ultimately, global power. So, too, in Europe, debt resolution can be the midwife of a political union that could make Europe a powerful pillar in the geopolitical order of the twenty-first century.

La canciller alemana Angela Merkel lo ha expresado sin contemplaciones: Como Suiza, Europa necesita un gobierno central fuerte pero limitado que acomode el mayor grado de diversidad local que sea posible. En otras palabras, Europa necesita —como Suiza— un gobierno central fuerte pero limitado que acomode el mayor grado de diversidad local que sea posible.

Su cimiento tiene que ser el mandato popular. Historical essay General field: What happened was, a couple of years ago Osama bin Laden said in one of his intermittent recorded messages to the world that during the previous Gulf War Colin Powell and Dick Cheney had destroyed Baghdad worse than Hulagu of the Mongols. Bin Laden provided no further identification of Hulagu, probably assuming that none was needed.

Of course, almost no one in America had any idea what he was talking about, so news stories helpfully added that Hulagu, a grandson of Genghis Khan, was a Mongol general who sacked Baghdad in the year At the time, I was doing research for a book about a subject in which the Mongols came up occasionally. Anyone who does research knows you have to stay focussed on your topic and not go down every interesting avenue you pass, or you will end up wandering aimlessly in attention-deficit limbo. I wondered how a world figure like Hulagu could be so well known, apparently, in the far reaches of Asia, and the opposite of that here.

I also wondered, in terms of simple fact, if it could be accurate to say that Cheney and Powell were worse than he. Reading about the Iraq war seemed to segue unavoidably into reading about the Mongols. Finally I quit resisting and went with the Mongol flow. Like the Huns and the Scythians before them, they came from the steppe grasslands of central Asia, which produced their great resource of horses and draft animals.

After Genghis Khan united a number of Mongol tribes into a single horde under his command in the early thirteenth century, they descended on cities in China, India, Afghanistan, Persia, Turkestan, and Russia. Between and , they wasted dozens of cities and wiped out more than These and other large numbers of victims attributed to the Mongols may have been inspired more by terror than by historical fact. The Mongols had so many oxen and cattle that they were able to carry all kinds of stuff with them—entire houses, and even temples—on giant carts.

Observers said the number of Mongol horses was beyond counting, every warrior possessing many remounts. Mongols spent so much time on horseback that they grew up bowlegged. If a Mongol had to move any distance farther than a hundred paces, he jumped on a horse and rode. A contemporary Russian annal describes the Mongol army approaching the walls of Kiev: Fuelled by grass, the Mongol empire could be described as solar-powered; it was an empire of the land.

Later empires, such as the British, moved by ship and were wind-powered, empires of the sea. The American empire, if it is an empire, runs on oil and is an empire of the air. They shaved their hair short on the backs and tops of their heads and left it long at the sides. Custom forbade them from ever washing their clothes. Many Mongol nobles died young from drunkenness. After victories, Mongols sometimes celebrated by drinking kumis while sitting on benches made of planks tied to the backs of their prisoners.

Mongols also ate meat tenderized by being sat on beneath their saddles on long journeys; marmot steeped in sour milk; curds dried in the sun; roots, dogs, rats—almost anything, according to several observers. Marco Polo, who travelled among them in the years , wrote that they ate hamsters, which were plentiful on the steppes. A Franciscan friar who in went to seek out the Great Khan in the hope of persuading him to become a Christian reported that, during a siege of a Chinese city, a Mongol army ran out of food and ate one of every ten of its own soldiers.

On their treeless steppes, they tended to get hit by lightning a lot. They wore armor made of scales of iron sewn to garments of thick hide, and iron helmets that sometimes came to a point on top. Their swords were short and sometimes curved. The notches in their arrows were too narrow to fit the wider bowstrings of the Western people they fought, so that the arrows could not be picked up and shot back at them. Mongol bows, made of layers of horn and sinew on a wooden frame, took two men to string.

Warriors carried them strung, in holsterlike cases at their belts. The globally eye-opening books of Marco Polo would not have been possible without the safe passage provided for him by Mongol power. Mongols were curious about religions, and tolerant toward them. Mongol armies sometimes did not destroy churches, mosques, and monasteries. Eventually, many of the Mongol hordes combined their own shamanist beliefs with the Islam or Buddhism prevailing in the lands they overran.

Unlike previous steppe barbarians, the Mongols had a strong body of laws, the yasaq, based on the decrees of Genghis Khan, and in many cases it remained in place for centuries in their conquered territories. In general, the Mongols were well organized. By the fifteenth century, better defenses and the increased sophistication of firearms began to give civilized places an advantage over Mongol horsemen in warfare.

The Mongols were becoming less dangerous, too, as they took up the domesticated customs of people they had ruled. Sonam Gyatso, who became the Dalai Lama in , set out on a missionary journey to Mongolia in , performed many miracles on the way, and was greeted by the Mongols with rejoicing.

In less than a generation, many Mongols had become Lamaists, renouncing not only warfare but all other violence, including hunting and hawking. Today the Tibetan Buddhists believe that the saintly Sonam Gyatso is alive in his latest reincarnation, in the person of Tenzin Gyatso, the current Dalai Lama, recently seen smiling beatifically in ads for a computer brand. During the time of Hulagu, the Mongols were still centuries from being peaceable.

Hulagu was the third-youngest among four brothers, all of them famous: Mongke, who outmaneuvered rivals to become khan in , and who died of dysentery; Kubilai, arguably the most powerful khan ever, who occupied Peking and founded a Chinese dynasty that lasted almost a hundred years; Hulagu, an il-khan, or subsidiary khan, whose domains were in Persia and the west; and Arigh-boke, who rebelled against Kubilai and held out for years until Kubilai defeated him. Because the Mongols absorbed many peoples and tolerated different religions, they soon had Buddhists, Muslims, Taoists, and even Christians among them.

Hulagu was educated by a Nestorian Christian priest. Nestorians held a less exalted view of the divinity of Christ, and were regarded by the Roman and Orthodox churches as heretics. Dokuz-khatun was said to be descended from one of the wise men who visited the baby Jesus in the manger. Hulagu seems never to have become a Christian himself, but members of the faith in the middle east saw him as their champion. Great sorrow came to all the Christians throughout the world.

Mongols destroyed cities; Islam built them. Along the way, they founded new cities or enlarged old ones, and, of all the cities of early Islam, Baghdad became the wonder. The Abbassid caliphate lasted for five hundred years. Mansour chose the small village of Baghdad, on the Tigris, as the site for his future capital because of its possibilities for transportation and agriculture. He also liked its remoteness. The name Baghdad, however, prevailed. Within forty years, Baghdad had become the storied and romantic place it would forever be in popular imagination.

Poets who pleased the caliph might have pearls poured upon them; concubines for his harem sold for tens of thousands of gold dirhams. Almost everybody in ninth-century Baghdad could read and write. While Europe still moiled in its Dark Ages, Baghdad was a city of booksellers, bathhouses, gardens, game parks, libraries. Harun al-Rashid was the first chess-playing caliph; Baghdadis also played checkers and backgammon.

Translators took Greek works and rendered them into Arabic, in which they were preserved to be translated into European languages several centuries later. The palaces of the caliphs were of marble, rare woods, jade, and alabaster, with fountains and interior gardens, and carpets and wall hangings by the thousand. Servants sprinkled guests with sprinklers of rosewater and powdered musk and ambergris.

Because of the need for accuracy in setting the religious calendar and orienting mosques to face Mecca, astronomy was especially important. Its cooks knew how to make highly complicated dishes, and sweets like halvah and baklava. Political changes made the caliph less powerful, limiting his temporal domain to Baghdad and nearest regions, though Sunni Muslims in other places still accepted his spiritual authority. The city remained a center of wealth and commerce, and an imposing sight architecturally. Caliph Mustasim, the thirty-seventh in the Abbassid line, who became caliph in , had confidence that his house would reign until Resurrection Day.

Rumors of the approach of the Mongol army in did not worry him. During the reign of his father, the armies of the caliph had been among a very few opponents to defeat and turn back the Mongols. From deep in Mongolia Hulagu set out in , marching westward at the head of a large force that included siege-engine experts of several nationalities. His trebuchets could hurl huge rocks, and smaller stones covered in flaming naphtha, and his arbalesters could shoot bolts dipped in burning pitch a distance of twenty-five hundred paces.

The Mongols took eighteen months crossing Asia as far as Afghanistan. There and in the mountains of Persia they stopped to conquer the Assassins, an extreme Shiite sect that terrorized neighboring rulers by sending young men on suicide missions to kill them. In no-quarter sieges, Hulagu battered the Assassins out of their mountain fortresses with his heavy weapons, and then destroyed them root and branch. Later historians agreed that in this, at least, he did the world a favor.

By , Hulagu had reached western Persia. From there he sent emissaries to the caliph telling him to raze the walls of Baghdad and fill in the moat and come in person to make obeisance to Hulagu. The caliph replied that with all of Islam ready to defend him, he did not fear. He advised Hulagu to go back where he came from. The Mongol army had recently received reinforcements from other Mongol hordes, and a contingent of Christian cavalry from Georgia.

Perhaps the Mongols had eight hundred and fifty thousand soldiers; certainly they had more than a hundred thousand. In November of , they marched on toward Baghdad, dividing as they approached so that their forces would surround the city. The caliph sent an army to stop those approaching from the west, and repulsed them in an early battle. Mustasim, the caliph, was not of a character equal to such large problems.

He is described as a weak, vacillating layabout who liked to drink sherbet and keep company with musicians and clowns. Worse, from a strategic point of view, Mustasim had recently angered the Shiites by various insults and offenses, such as throwing the poem of a famous Shiite poet in the river. Now vengeful Shiites volunteered help to the Mongols in Mosul and other places along their march. Soon they had breached the outer wall. The caliph, who had been advised against escaping by his vizier, offered to negotiate. Hulagu, with the city practically in his hands, refused.

The upshot was that the caliph and his retinue came out of the city, the remainder of his army followed, they laid down their arms, and the Mongols killed almost everybody. Then, for a period of seven days, the Mongols sacked the city, killing depending on the source two hundred thousand, or eight hundred thousand, or more than a million. Plunderers threw away their swords and filled their scabbards with gold.

A li equalled five hundred bow lengths—a hundred li was maybe thirty miles. The stories of what Hulagu did to the caliph vary. One says that Hulagu toyed with him a while, dining with him and discussing theology and pretending to be his guest. A famous account describes how Hulagu imprisoned the caliph in a roomful of treasure and brought him gold on a tray instead of food. Learned Shiites advised Hulagu that no catastrophes had followed the bloody deaths of John the Baptist, Jesus Christ, or the Shiite saint Hosein, so he should go ahead.

To be safe, Hulagu had the caliph wrapped in a carpet and then trodden to death by horses. The daughter was shipped off to Mongolia to be a slave in the harem of Mongke Khan. Amassing large harems was an important occupation of the khans. Genghis Khan was said to have had five hundred wives and concubines. When the Mongols overran a place, their captains took some of the women and passed along the more beautiful ones to their superiors, who passed the more beautiful to their superiors, and so on all the way to the khan, who could choose among the pulchritude of a continent.

Genghis Khan had scores of children, as did other khans and nobles descended from him for centuries in the Genghis Khanite line. Recently, a geneticist at Oxford University, Dr. Chris Tyler-Smith, and geneticists from China and central Asia took blood samples from populations living in regions near the former Mongol empire, and they studied the Y chromosomes.

These are useful in establishing lineage because Y chromosomes continue from father to son. Tyler-Smith and his colleagues found that an anomalously large number of the Y chromosomes carried a genetic signature indicating descent from a single common ancestor about a thousand years ago. The scientists theorized that the ancestor was Genghis Khan or, more exactly, an eleventh-century ancestor of Genghis Khan.

About eight per cent of all males in the region studied, or sixteen million men, possess this chromosome signature. It is possible, therefore, that more than thirty-two million people in the world today are descended from Genghis Khan. From Baghdad he intended to go on and conquer Egypt, but he failed at that. After the death of Mongke Khan, in , the struggle for succession took him away from the campaign. The killing of such a distinguished person was usually a warrant for swift revenge, but the Egyptians were able to overcome the next Mongol force sent against them as well.

As a result, Islamic culture in Cairo did not get crushed by the Mongols, and so for a time Egypt became the center of Islam; and the Mongols never extended their power beyond Asia into Africa. By his cruelty to the caliph, Hulagu may have caused himself unexpected trouble. Berke, his cousin, the leader of the Golden Horde of Mongols on the steppes of Russia, had recently converted to Islam.

After Baghdad fell, he perhaps was angry at the insult to his faith; he moved to attack Hulagu, who had to make his way to Azerbaijan to defend against this new enemy. The presence of a serious threat from fellow-Mongols on his northern flank effectively boxed Hulagu in, and he attempted no more major conquests. In the cities he had won along the Tigris and Euphrates, he put his viceroys in power, and rewarded some of the helpful Shiites. For the Persian Shiite astronomer Nasir-al-Din Tusi, who had abetted the Mongols ever since they freed him from the Assassins, Hulagu built a costly observatory, which later produced the first scientifically accurate explanation of the rainbow.

Nasir-al-Din Tusi asked Hulagu to make him the caliph, but Hulagu refused. No caliph would ever reign again in Baghdad, nor would Islam have another capital to match that city in its prime. Hulagu left three thousand Mongols in Baghdad to rebuild it, but they did not accomplish much.

Decades later, it was still mostly a ruin. Some irrigation systems that the Mongol army destroyed were not repaired until Iraq began to get money from its oil in the twentieth century. Mongols had no real talent for building, anyway. Plague and famine and disintegration followed the Mongol incursion. Places they conquered sometimes had to be re-subdued. The city of Mosul, which had submitted almost eagerly to Mongol rule at first, changed its attitude afterward, when a new malik, or prince, came to power there. Under his leadership the inhabitants of Mosul—Kurds, Arabs, and some tribal people—rebelled and forted themselves up behind the city walls, and the Mongols put them under siege.

After his forces finally took the city, he ordered the malik to be brought to him. Then he had the malik fastened tightly inside a fresh sheepskin and left in the sun, where vermin ate him alive for a month until he died. Hulagu ruled his domains as il-khan not from Iraq but from western Persia and the city of Maragha.

His governing style seems to have been a combination of the savage and the practical. When some of his subjects came before him complaining of a maker of files who had killed one of their relatives, he took the matter under consideration. He inquired first about the number of makers of files in his territories and found they were few. A file was part of the basic equipment of every Mongol soldier, essential for keeping his arrows sharp. On further inquiry Hulagu learned that the number of pack-saddle makers, however, was large. He then informed the plaintiffs that they could have their revenge, but it must be on a maker of pack saddles rather than on the offending maker of files.

When the plaintiffs objected, Hulagu got rid of them by giving them a cow. Hulagu had epilepsy, and its seizures increased in frequency as he got older. In he became troubled at the appearance of a comet. He never recovered from this portent, and in February of , possibly as a result of a seizure, he died. Beautiful maidens were sacrificed to accompany him in his tomb. Dokuz-khatun, his Christian wife, died four months later. He was about forty-eight years old. The dynasty of Hulagid il-khans ruled until about Afterward, there followed a period of unrest and rebellions, with struggles between Turks and Persian Mongols for power in Baghdad.

Then, in , the unhappy city, always prone to disasters, suffered another huge one: Timur-Lenk, or as Westerners called him Tamerlane. This Turkic tribal leader from the vicinity of Samarkand was not himself a Mongol, though he admired and emulated the Mongols. He was a devout Muslim, a student of the Koran, one of the best chess players of his day, and a remorseless general whose cruelty shocked even the troops he led.

In , he came to Baghdad and went comparatively easy on it because the inhabitants did not resist. In , however, they did, and Tamerlane gave the city a trashing that finished off most of what the Mongols had overlooked. When his forces took Baghdad, he spared almost no one, and ordered that each of his ninety thousand soldiers bring him a head some sources say two or lose his own life.

The thousands of heads were piled into towers. Tamerlane also said not to destroy hospitals and mosques, a small concession by a Muslim to the former capital of his faith. Nonetheless, thanks to him and to Hulagu, almost no architecture from the golden days of Harun al-Rashid has survived. Many Muslims believe that the Mongol destruction of Baghdad and of the caliphate was the worst misfortune ever to befall Islam. Historical speculations about what might have been if the disaster had never occurred go in various directions, some tending toward the wild. Recently, when TV stations everywhere were replaying the video of a U.

In the category of inflicters of death and destruction upon the city of Baghdad, Cheney and Powell Gulf War I are somewhere on a crowded list, not at its top. If he really believes what he said, though, you can kind of follow his logic: America equals the Mongols; the Mongols spared no one; therefore any violence against such a scourge is justified. Who knows just what or where the hinge of history will turn out to be, or in which direction it will swing? It does not routinely destroy everything in its path and leave only ruins and corpses and jackals behind. I mean, come on. A major force of British troops remained in Iraq until After independence, the unrest and assassinations and street violence continued with a sporadic persistence that was hard to keep track of.

Early in the Second World War, a coup by Iraqi Army officers sympathetic to the Nazis led to another British invasion, and a reinstallation of the young king and his regent, whom the coup had run out. Iraq sent troops to every Arab war against Israel and never made peace afterward; formally, it has been in a continuous state of war with Israel since In , another military coup killed the king, Faisal II, and all his family. Then, in , assassins from the Baath Party killed the general who had led the coup.

The smartest and most murderous among the Baathists turned out to be Saddam Hussein. Less than a year after General Maude made his proclamation, he died in Baghdad of cholera, possibly brought on by drinking unpasturized milk in his coffee at a celebration in his honor. Maude had been right, and historically well informed, to say that Baghdad and environs had never recovered since Hulagu.

That Iraq would be an even bigger mess in the century to come was a development he probably did not foresee. Major long-distance routes, both by sea and by land, converge in it; its geography let Hulagu and Tamerlane, not to mention Arabs and Turks and Persians and Egyptian Mamelukes and more, go breezing through.

Mongol horsemen did not like trees tangling them up and annoying them. To American planners of the current war, Iraq looked like the perfect theatre for the lighter and faster military forces they favored. Easy-to-get-to places eventually are subject to whatever power happens to be abroad in the world. America was lucky for centuries to have oceans as obstacles on either side. Everything important seemed to be here; troubles elsewhere could be safely ignored.

When guests came to visit from out of town, I sometimes brought them to the observation deck on the top of World Trade Tower No. As we stood looking, we were in America, and only there. Never for a minute did I think we were actually in the world. En aquel entonces, me encontraba realizando investigaciones sobre un libro que mencionaba ocasionalmente a los mongoles.

Kabul, Qom, Kandahar, Kerbala, Tikrit. Con la hierba como combustible, el imperio mongol puede describirse como una fuerza de matriz solar —un imperio de tierra. Dentro de las superficies terrestres de mayor masa, Iraq es un cruce de caminos importante. Otros datos acerca de los mongoles: Sus espadas eran cortas y a menudo estaban curvadas. Los guerreros los llevaban ya preparados en estuches parecidos a pistoleras que colgaban de sus cinturones. A la larga, muchas de sus huestes fusionaron sus propias creencias chamanistas con el islam o el budismo predominante en los territorios que invadieron.

En general, los mongoles estaban bien organizados. Fue el tercero de cuatro hermanos, todos ellos famosos: Hulagu se crio y fue educado por un sacerdote cristiano nestoriano. Sin embargo, el nombre de Bagdad fue el que se impuso. Las artes y las ciencias florecieron: Los historiadores posteriores coinciden en que, al menos en este caso, le hicieron un favor al mundo.

No tardaron en abrir una brecha en la muralla exterior. Alrededor de la carpa de Hulagu, la plata, el oro y las joyas se amontonaban en grandes promontorios. Las historias de lo que Hulagu hizo con el califa son muy variadas. Para asegurarse, el general mongol hizo que envolvieran al Califa en una alfombra y lo aplastaran los caballos. Recientemente, un genetista de la Universidad de Oxford, Dr.

Chris Tyler-Smith, junto a otros investigadores de China y Asia Central, tomaron muestras de sangre de pueblos que habitaban en las regiones cercanas al antiguo imperio mongol y estudiaron sus cromosomas Y. Los mongoles tuvieron que volver a sitiarles. Los defensores decapitaron a los guerreros y arrojaron sus cabezas de vuelta con catapultas. Estas miles de cabezas acabaron amontonadas en varias torres.

Empero, si dejamos las emociones a un lado, no es exactamente preciso afirmar que, durante la Primera Guerra del Golfo, Dick Cheney y Colin Powell se comportaran peor que Hulagu en Bagdad. Puede que las potencias occidentales sean explotadoras y destructivas, pero no juegan en la misma liga que los mongoles. Formalmente, han estado en un continuo estado de guerra desde Terms of Use General field: You are only authorized to use the Services if you agree to abide by all applicable laws and this Agreement.

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